UNA PEQUEÑA HISTORIA Y UN GRAN PASO ADELANTE
Cuando un grupo inicial de amigos nos propusimos llevar adelante este seminario, que ya lleva dos años de funcionamiento ininterrumpido, lo hicimos motivados por tres conceptos básicos que podemos resumir de la siguiente manera:
- Los cambios en el mundo, en la región y en el país obliga a repensar el rol, la estructura y la doctrina de nuestras fuerzas armadas como instrumento de nuestra estructura de defensa y relacionada al mismo tiempo con el modelo de país que de conjunto todos los ciudadanos argentinos (con o sin uniforme) tenemos que ir construyendo.
- Es necesario crear un código comunicacional común que permita un diálogo abierto fluído entre políticos, académicos y militares en torno al gran tema de la defensa nacional, la política militar y el instrumento militar.
- Es imprescindible que exista un espacio estable concreto por fuera de los corsetes institucionales, para que este debate se pueda producir sin demora, sin interrupciones y de un modo altamente productivo.
Nos fijamos en aquel entonces un objetivo principal que quedaba resumido en el slogan que utilizaríamos para identificar a este grupo que se disponía a reflexionar y debatir "HACIA LAS FUERZAS ARMADAS DEL AÑO 2000".
Nos proponíamos concretamente intentar el diseño de un perfil de fuerzas armadas argentinas para el siglo venidero.
Intuíamos por entonces y la práctica nos fue dando la razón, que para que esta experiencia no se abortara a poco empezar a caminar, deberíamos funcionar con una dinámica que respetara algunas pautas muy claras, como por ejemplo:
- Que el seminario funcionara fuera de la coyuntura, independizándolo de intereses políticos subalternos que pudieran desnaturalizarlo y por lo tanto abortarlo.
- Garantizar la informalidad, en cuanto a que cada miembro que participara lo hiciera a título personal, de modo de no lesionar en ningún caso a institución alguna. Esto probó después ser una magnífica pauta, ya que fortaleció la franqueza, abiréndole camino así a la riqueza del debate en cada reunión plenaria.
Otra pauta importante que nos fijamos fue darle un carácter reservado, por lo menos hasta que el seminario pudiera alcanzar un piso común de definiciones que significaran un aporte real al debate del tema de la defensa nacional.
Esta pauta le permitió al grupo, ganar en confianza, sintetizar ideas al ritmo de sus propias posibilidades y no quedar sometido a ningún otro interés que no fuera el propio y definido en forma consensuada.
Finalmente nos dimos una mecánica de trabajo que consistía básicamente en la articulación de tres elementos.
Un temario general que debía ser cumplimentado paso a paso. Reuniones plenarias periódicas de debate, en los que el disertante sería un instrumento disparador de la discusión el grupo y finalmente inter reuniones periódicas abiertas a todos aquellos que desearan asistir, donde se producirían los ajustes de los distintos planos de funcionamiento del seminario.
Como se desprende de lo dicho, la paternidad de esta criatura, debía ser asumida por todos los participantes permanentes. Entedemos que así ha sido, en la medida en que esta experiencia reinició un nuevo ciclo en el mes de marzo y ha encarado la tarea de ser el soporte de una publicación que permita difundir sus aportes.
Como en este número de SER se van a publicar parte de los materiales elaborados por el seminario, parece necesario hacer algunas aclaraciones sobre la forma en que los mismos se elaboraron.
Con tal fin se agregan como anexos el temario original que se elaboró por consenso al inicio del trabajo y el detalle de las 20 reuniones realizadas entre agosto de 1990 y diciembre de 1991, indicando tema y expositores.
Del análisis de estos materiales se podrá observar que ha habido más de un vaivén en las temáticas; si bien fue en parte premeditado ya que no queríamos un desarrollo demasiado lineal sino interativo, lo cierto es que a veces las razones fueron otras. Como lo que encaramos fue una verdadera búsqueda de métodos y contenidos, sucedió que en los intercambios muchas veces apasionados de las interreuniones (verdadero "cerebro" del seminario), más de una vez decidimos volver sobre un tema ya sea para reestudiarlo ó para verlo desde otra perspectiva. Así sucedió por ejemplo con las tendencias globales que luego presentaremos y que tras haberlas acordado por noviembre del 90, quisimos repasar su validez transcurrida la Guerra del Golfo y para eso convocamos a un analista como el Dr Jorge Castro que llegaba del todavía humeante Kuwait; con alegría
comprobamos la solidez de esas tendencias que seguían interpretando al mundo post-golfo.
Pero también hay otro ingrediente que tuvieron estas discusiones y vaivenes. La presencia en el seminario de oficiales intermedios en actividad nos traía todos los días un baño de realismo para escapar de las intelectualizaciones excesivas. Su vivencia diaria de lo que significa la incertidumbre entre los hombres de armas sobre sus roles, sobre políticas que les aparecían como contradictorias, los problemas presupuestarios y salariales- que no solo afectan la moral individual sino que generan dificultades en el ejercicio del mando-, constituyeron un acicate permanente. De allí la tensión entre su reclamo que nos impulsaba a quemar etapas para llegar a los temas concretos de nuestras FFAA; y por otro la convicción de que sólo si construíamos una base de percepciones comunes sobre el mundo ,la región y nuestra especial circunstancia histórica nacional podríamos encarar los temas de seguridad, defensa y política militar sin temor de deambular entre opciones de tal grado de incompatibilidad que el esfuerzo resultara estéril.
De esta tensión entre una coyuntura díficil y un futuro poco claro para los hombres de armas y el ritmo a veces vacilantes de los académicos que procuran no aferrarse demasiado a simplificaciones, sumado a la historia de una cultura de falta de diálogo desapasionado entre políticos y militares, salieron los trabajos que a partir de hoy y como un aporte al debate iremos publicando.
Creemos que más allá del valor intrínseco que puedan tener, su real potencial transformador será si se entiende que el diálogo fecundo, ES POSIBLE.
Equipo de coordinación Seminario