FUERZAS ARMADAS, SOCIEDAD Y POLITICA DE DEFENSA EN BRASIL
Una visión comparativa con la Argentina
En la búsqueda del conocimiento de la realidad de nuestros vecinos, y de las similitudes y coincidencias con nuestra propia realidad que puedan allanar el camino de una posible integración, el General Manoel Teixeira desarrolló esta exposición en el Seminario "Hacia las Fuerzas Armadas del año 2000", el 17 de marzo del corriente año.
El General Teixeira es actualmente Director del Instituto Liberal de San Pablo, organización apolítica que trabaja con un grupo de las principales empresas nacionales y transnacionales afincadas en el Brasil. Es General de División (R) del Ejército brasileño, oriundo del arma de Artillería, y realizó los cursos de oficial general: Escuela Militar, escuelas de perfeccionamiento, escuela de Estado Mayor y Escuela Superior de Guerra. Fue Agregado Militar de Brasil en M‚xico entre 1975 y 1977, Subjefe de Estado Mayor del Ejército, y planificador estáratégico en el mismo.
Presentamos aquí su exposición y el profundo debate que se suscitó a continuación.
LA ESTRATEGIA Y LA PLANIFICACION
Los últimos años que pasé en el Ejército fueron dedicados exclusivamente al tema estrategia; dirigí un grupo de trabajo que culminó con un planeamiento estáratégico muy global para el Ejército, vulgarmente conocido como "Estára 90", mucho más ambicioso, porque su nombre verdadero es "FDE XXI", un horizonte estratégico para los futuros 30 años: desde 1985 hasta el 2015.
No se trataba de un ejercicio de futurología, sino que es la realidad de la vida profesional de un militar -cerca de 30 años-, como el ciclo de vida del equipamiento militar -también normalmente de 30 años, desde su planeamiento tecnológico hasta su aplicación y destrucción. Sabíamos que un general de brigada del año 2015 ya era un hombre vivo, que estaba en la Escuela Militar, que era un cadete. Y un general del Ejército, el líder más alto del proceso de decisión, con la más alta graduación, era un hombre vivo, un capitán, que estaba cursando en la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales. Entonces, era muy importante que este joven cadete y este maduro capitán tuvieran conocimiento de que tipo de Ejército estáá planificado para el futuro y que él fuese preparado durante esos años para un encuentro muy feliz con este Ejército futuro. Pero no era un ejercicio de futurología, ya que este planeamiento debía ser reciclado cada 5 años, compatible con los años de duración del gobierno, que en Brasil es de 5 años.
No me considero un conocedor profundo de estrategia ni de relaciones internacionales. Mi mérito fue estáudiar metodología y seguirla para llegar a conclusiones estratégicas que resultaran interesantes para la Fuerza.
Cuando en este seminario el relator expresó que siempre se vuelve a pensar en el mundo, es porque la metodología sigue ese camino. Nosotros somos una pieza de un gran mosaico, que es el mundo, y aislados no tenemos ningún significado desde el punto de vista estratégico.
Esta experiencia de haber conducido durante 4 años, desde 1983 a 1987, el plan estratégico del Ejército brasileño, me permite hacer las siguientes reflexiones:
1) la manera simplista con que muchas personas consideran el asunto estratégico;
2) la liviandad con que muchos se manifiestan sobre el tema;
3) hablando del Brasil, el poco interés en el caso brasileño por parte del sector público en encarar el problema de la estrategia de defensa en forma institucional;
4) en consecuencia, los planes estratégicos son realizados por las Fuerzas Armadas sin orientación del Estado y sin coordinación por las fuerzas singulares.
Esto nos trae advertencias muy serias:
1) La estrategia se mueve en un camino muy estárecho entre lo sublime y lo ridículo. Es muy fácil presentar un plan estratégico sin ningún fundamento y fruto de un pensamiento sin connotación con la realidad; y peor que entre lo sublime y lo ridículo, es que a veces ese camino se queda entre la gloria y la desgracia.
2) Que la estrategia de la defensa es una pieza de un mosaico mayor, donde encajan otras estrategias, como las estrategias políticas, económicas, sociales, y donde la estrategia de defensa no puede permanecer aislada de esas otras estrategias. No puedo diseñar una estrategia de seguridad sin tener antes un perfecto conocimiento de la estrategia política, de la económica, del ámbito nacional e internacional, porque de otra forma estaremos siempre volviendo al origen de nuestro trabajo, al faltarnos un seguimiento importante, para afirmar nuestra posición en la estrategia de defensa.
3) Tal vez lo más importante de todo esto es que las Fuerzas Armadas son la acción de una expresión de poder, y éste resulta de dos componentes: la fuerza y la voluntad. No habrá poder con fuerza y sin voluntad, como no habrá poder con voluntad y sin fuerza. La fuerza se mide por el aparato bélico e inclusive hasta por el Estado moral de la tropa, pero la voluntad es más difícil, y sólo es válida cuando se identifica con la voluntad nacional, es decir, con la voluntad de la sociedad nacional.
El ejemplo más significativo fue el de Irán en tiempos del Sha, que se situaba entre las tres potencias militares más fuertes del mundo. En la medida en que la fuerza y en un momento de la vida de Irán la voluntad nacional estaban con Komeini y no con el Sha, y las Fuerzas Armadas supieron identificar este punto, se desmoronaron como poder. Todo su equipamiento permaneció casi intacto, pero no había voluntad; de este modo se desmoronaron las Fuerzas Armadas de Irán.
Esto demuestára que todo el planeamiento militar debe ser hecho por toda la sociedad, y no como un trabajo exclusivo de las Fuerzas Armadas.
La estrategia de defensa es una pieza de un mosaico mayor, y las Fuerzas Armadas son una expresión de poder, siendo sus componentes -la fuerza y la voluntad- dos elementos que deben estar siempre presentes.
Por estos motivos me inspiro a hablar sobre este tema, que es la sociedad, las Fuerzas Armadas, y la política nacional de defensa.
Con respecto a la sociedad (no soy sociólogo ni tengo un conocimiento profundo sobre la misma), hay dos tipos de ella: una sociedad de hombres libres, de ciudadanos, que tienen conciencia del valor de la libertad y que también practican el ejercicio de la ciudadanía. Porque el ejercicio de la libertad sin la práctica de la ciudadanía no tiene ningún sentido social, sino que es necesario que ese hombre, con ese sentimiento de libertad, también luche por ella; que luche no sólo por sus derechos sino también por los de sus semejantes, y que además cumpla sus obligaciones y exija que los otros también lo hagan. En estas sociedades libres, el régimen político siempre será la democracia. El Estado siempre ser eficaz, en el sentido de que traduce exactamente los anhelos de la sociedad, porque ella le exige que sea así. Y las instituciones siguen la lógica de la solución. Existen para dar solución a un problema que la sociedad sabe identificar y sabe exigir al Estado que sea solucionado.
Hay otro tipo de sociedad, a la cual Brasil está más asociada por herencia histórica, que son las sociedades paternalistas, aquellas que no reclaman al Estado por sus derechos, y que tampoco se esfuerzan por cumplir con sus obligaciones.
Cualquiera sea su régimen político -inclusive una democracia- será un régimen autoritario, con un Estado que siempre ser ineficaz, porque como es una sociedad que no sabe cobrar sus deseos, el Estado hace lo que le parece. En esta sociedad la lógica que preside las decisiones no es la de la solución, sino la lógica de la salvación. Normalmente todo planeamiento en este tipo de sociedad es hecho por un grupo de burócratas sin contacto con la realidad, que trabajan el planeamiento como si fuera una tesis de doctorado; la sociedad paga un precio muy alto por esa incompetencia.
Una sociedad paternalista acata las decisiones del Estado como vasallo y no como ciudadano. Por eso siempre encuentra dificultad en formular una política de defensa e incluso una política nacional.
El horizonte, los objetivos, del planeamiento de este tipo de sociedad -hecho por un grupo de burócratas del gobierno- no supera un período de gobierno. Cuando es muy eficaz va hasta un período de 4 a 6 años, de acuerdo al período gubernamental. En caso de crisis, este planeamiento no pasa del día a día. Ni las empresas ni las Fuerzas Armadas saben qué planear de aquí a dos o tres años en caso de crisis, porque no es fácil hacerlo.
Voy a dar un ejemplo: toda la parte de fundamentación estratégica del trabajo realizado por el Ejército desde 1983 a 1987 se terminó en 1985; durante 1986 se normalizó administrativamente lo que se había planificado estratégicamente.
En 1985 Gorbachov comenzó el período de la Perestroika, poco tiempo despu‚s no había más conflicto Este-Eeste, el mundo había sufrido un cambio muy grande y todos los par metros que habíamos imaginado para referenciar el Ejército habían sido cambiados bruscamente.
Y después de la Perestároika, más recientemente, tuvimos la Guerra del Golfo, en la cual los observadores más destacados hicieron una serie de predicciones que decían que el mundo se reduciría a una única potencia hegemónica -los EE.UU.- que pasaría a dictar el comportamiento de todas las demás naciones. Unos meses después, vemos en la prensa al Presidente Bush con las manos extendidas hacia Japón: el todopoderoso EE. UU. estaba de rodillas ante Japón, y no era ninguna expresión militar.
Entonces, las cosas cambian de modo tan rápido que uno tiene que pensar en el mundo como un todo. Y es necesario que el gobierno tenga un desprendimiento del poder político e integre efectivamente a los líderes representantes de la sociedad civil en los estudios para la formulación de políticas nacionales de largo plazo, entre las cuales se incluye la defensa nacional.
Creo que esto es lo que en este momento se propone hacer este Seminario. Tengo la impresión, aunque no los conozco profundamente, de que la figura del Senador Vaca es extremadamente importante en este proceso, ya que la presencia del Congreso en este Seminario es un interlocutor permanente, que hace que los estudios que se realizan aquí tengan una aplicación inmediata, transformados en leyes o resoluciones. Es decir, que se pueden transformar en una realidad y no quedan como un estudio teórico, en una biblioteca, para ser consultados por algunos intelectuales.
SINGULARIDADES DE LAS FUERZAS ARMADAS
Hablar‚ ahora de las Fuerzas Armadas en este contexto, y cuando hablo de Fuerzas Armadas me refiero a las de Brasil, que son las que mejor conozco, aunque algunas cosas son válidas para cualquier fuerza armada, incluso para Argentina.
Las Fuerzas Armadas tienen algunas singularidades que son muy importantes.
En primer lugar, son la única institución -por lo menos en el Brasil, aunque creo que también en Argentina- en la cual todos los líderes son formados en la misma escuela.
La formación del cadete en la Escuela Militar sería la graduación. Luego, la formación en las escuelas de perfeccionamiento, la formación del doctorado en la Escuela del Estado Mayor... Siempre, siempre, en las mismas escuelas.
Esto da una unidad de doctrina muy importante. Hay un pensamiento muy sólido de las Fuerzas Armadas, relacionado con la eficiencia de las diferentes escuelas. En el caso de Brasil, como creo que también en Argentina, tanto el Ejército, como la Marina, como la Fuerza Aerea, dedican un cuidado muy grande a estas escuelas. En Brasil no existe otra escuela que tenga un currículum tan bien elaborado como el de la Escuela Militar, tan bien analizado y por sobre todo, rigurosamente cumplido, y en el cual los estudios son comprobados, porque hay secciones técnicas y pedagógicas que saben evaluar las pruebas realizadas. Esto hace que exista una cierta admiración por dichas escuelas, a tal punto que llega a admitirse que la doctrina no es de un coronel o de un general determinado, sino que es de tal o cual escuela. Esto trae una característica muy especial para el militar, porque estas escuelas marcan a los individuos.
También existen en ellas una jerarquía y disciplina, que son la base de la estructura de las Fuerzas Armadas, y las distingue en cierto modo de otras instituciones. Por ejemplo, en jerarquía el jefe es siempre el más antiguo, aunque tal vez no sea el más competente. Existe un cierto respeto por la antigüedad y esto hace que las Fuerzas Armadas, en alguna forma, sean conservadoras, lo cual constituye un bien muy grande para la Nación, ya que si las Fuerzas Armadas no fueran conservadoras, estarían contínueamente cambiando de posición, lo cual sería un trastorno muy grande para el país.
Entonces, un planeamiento hecho por las Fuerzas Armadas con este espíritu puede ser peligroso, porque hay un cierto sentimiento de que sólo las Fuerzas Armadas entienden de estrategia y de defensa, que sólo ellas tienen sensibilidad para la defensa, y que no es necesario recibir ninguna otra contribución.
Hay otro aspecto que es de mentalidad. Las Fuerzas Armadas preservan los valores y tienen un acentuado patriotismo. Tienen un respeto muy grande por las instituciones, porque sin ‚él las propias Fuerzas Armadas se desmoronan. Y tienen una sensibilidad muy especial por los asuntos de seguridad.
Es muy difícil hacer nuevos objetivos sin medir la seguridad. Todas las veces que hay un vestigio de inseguridad los primeros en advertirlo son las Fuerzas Armadas. Ellas se manejan con valores bastante diferentes a los del resto de la sociedad. No quiero decir si son mejores o peores, sino solamente que son diferentes.
Los militares se sienten satisfechos cuando cumplen con su deber, aunque no sean remunerados por ello. Un empresario se siente satisfecho cuando su deber es representado por un lucro, y debe ser así, no puede serlo de otro modo.
Ese conjunto de cosas trae dos problemas serios a las Fuerzas Armadas, y los civiles tienen que colaborar en su resolución. Uno de ellos es la crisis de sociabilidad (me refiero siempre al Ejército brasileño), crisis que por toda esta formación significa "aislar". Hoy, por ejemplo, en el Brasil el Ejército está ganando muy poco, los salarios son muy bajos y los militares no tienen cómo buscar una convivencia con las personas de la sociedad que tienen el mismo nivel intelectual. Eso significa que están aislados de la sociedad.
Existe otra crisis, mucho más seria, que es la crisis existencial. Esto se debe a que en cualquier otra profesión el individuo se realiza con una actividad que sea afín a su profesión: si es médico se realiza con la medicina; si es empresario, con cualquier emprendimiento de la empresa; pero el militar se realiza con algo que nunca ocurre: la guerra. Es preparado, en cualquiera de las tres armas, para la guerra. Su motivación profesional es la guerra. Pero nadie que tenga conciencia desea que venga una guerra, sólo un loco. Y esto apareja un componente que está siempre presente.
Todo esto hace pensar que él vive en un mundo de fantasía cuando está haciendo su adiestramiento profesional, en el cual siempre está simulando los hechos sin vivir nunca un problema real, un problema que tampoco desea vivir.
LA POLITICA DE DEFENSA NACIONAL
Todos estos datos de la sociedad y del perfil del militar -tal vez un poco resumido- nos dan información para hablar de la política de defensa nacional.
Los datos antes mencionados, como el fin del conflicto Este-Oeste, traen consecuencias difíciles de evaluar. Por ejemplo, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene más fuerza que nunca, porque rápidamente se puede lograr un consenso en su seno. Por ejemplo, consenso para que se invada Irak, para colocar el problema de la ecología en un punto tan importante de la agenda de la humanidad que justifique cualquier tipo de intervención (me refiero a Amazonia); consenso para tomar decisiones que pueden afectar profundamente la soberanía de las naciones. Del mismo modo que Amazonia es un bien para la humanidad, mañana puede serlo la escasez de petróleo, que es otro bien de la humanidad. Y todo aquello que está‚ rotulado como "bien para la humanidad" podrá ser fácilmente admitido con el consenso del Consejo de Seguridad de la ONU, para tomar decisiones.
¨Cuáles son los parámetros que van a regir las relaciones internacionales, las relaciones de poder entre las naciones? ¨Permanecer prácticamente intacto el parámetro nuclear de Rusia y Estados Unidos? ¨Sigue siendo Rusia la potencia nuclear? ¨¿Seguirá su desarrollo científico y tecnológico?
Hay estudios de biotecnología que son seguidos con mayor control de seguridad que los propios problemas nucleares.
Dentro de no mucho tiempo podrá llegarse, a través de la biotecnología, a tener semillas que resistan todo tipo de cllima, en suelos no muy favorables, y la producción alimenticia del Primer Mundo podrá ser resuelta por ellos mismos.
¨Será la fuerza del mercado la que ejerza el poder entre estas grandes potencias (por ejemplo, entre EE. UU. y Japón?
Todo esto redundará en la formación de focos económicos. Ya tenemos uno bastante adelantado, que es el de Europa Occidental. Tenemos otro que está formado por EE. UU., México y Canadá . Hay uno en el Extremo Oriente. Recientemente he leído estadísticas que indicaban que el comercio inter-Pacífico es mayor que el comercio tras-Pacífico en dichos países del Extremo Oriente.
Entonces, ¿cuáles son los paradigmas que tenemos que seguir?
Un Seminario como éste debe hacerse siempre esta pregunta y realizar estudios para poder determinar los mismos, porque es en función de esos paradigmas que debemos tomar una posición.
Si la tendencia es la de formación de bloques económicos, ¨cómo debemos encarar el Mercosur?
El Mercosur, ¿puede ser una institución independiente de los intereses de la defensa nacional del conjunto de los países que lo integran?
Esta es una pregunta que permanecerá siempre.
Cuando nosotros llegamos a la segunda mitad de 1986, comenzamos a realizar estudios de revalidación de los fundamentos de la estrategia, para su reciclaje. Ya el panorama del Este europeo estaba cambiando hacia lo que vemos hoy. Entonces llegamos a la conclusión de que no era posible realizar ningún estudio estratégico sin antes hacer un estudio prospectivo, y comenzamos por el estudio prospectivo de América Latina. Nos juntamos con especialistas de las tres Fuerzas Armadas, del Ministerio de Defensa, del Instituto Nacional de Información, del Ministerio de Relaciones Exteriores, y entre todos tratamos de montar el escenario de América del Sur para los próximos 15 años. Se montaron cinco escenarios probables, tres de los cuales indicaban que Argentina y Brasil deberían moverse en un sistema de cooperación, y no de conflictos. Los otros dos escenarios -que llam bamos catastróficos- se referían a la posibilidad de un conflicto entre estos dos países. Pero el escenario más estudiado fue el de cooperación.
¿Cómo puede haber un escenario de cooperación si los dos países mantienen en las bases de frontera dispositivos militares frente a frente? No puede haber manifestaciones sinceras de cooperación con estos dispositivos.
Estos dispositivos militares llegaron a lo largo del tiempo a establecer una amistad que no existe en la población civil de ambos países. Entonces, es necesario considerar todo esto. No es posible conformarse con una definición de que el Mercosur es importante. No es posible una política militar que no sea coherente con la política de relaciones exteriores. De ahí la necesidad de la sociedad de participar en el planeamiento militar y de defensa. Si esos son los propósitos, que los mismos estén traducidos en la política de defensa de ambos países.
Como conclusión, puedo decir que cualquier estudio de esta naturaleza debe tener por sobre todo una metodología, para poder llegar a la solución de problemas.
Recientemente inicié una experiencia con la Secretaría de Asuntos Estratégicos para formular una política de defensa nacional a largo plazo, porque lo suceda en el corto plazo, no me interesa. Lo que sucede ahora no le compete a los asuntos estratégicos, sino que yo debo mirar hacia el futuro. Porque si no tengo una perspectiva de futuro, la lucha coyuntural ser una lucha para la cual no estoy preparado. Para ello requiero estar en contacto con un grupo de personas que tengan un cierto nivel de conocimiento, con experiencia.
El marco base para lograr todo esto deber ser:
Primero, conocer el escenario mundial, desde el punto de vista político, económico, militar, y luego desde el punto de vista tecnológico.
Después, pasar al escenario regional, como por ejemplo en el caso brasileño, el escenario de Amazonas. De este modo tengo el escenario de la pobreza del noreste.
Luego busco el escenario de la población brasileña, sobre qué quiere esa población, cuál es el nivel de trabajo para esos recursos humanos, cuáles son sus deficiencias, sus potencialidades y sus debilidades, el escenario económico, el escenario político, y ver esos escenarios montados.
Existe un sistema muy eficaz para mantener siempre actualizado ese escenario, y por lo cual un analista es capaz de verificar si una noticia afecta o no dicho escenario, si lo modifica o no, si lo convalida o no. De otra forma ese escenario no tiene valor.
Ese sistema debe acompañar siempre a esos escenarios.
Al cruzar todos ellos con diferentes políticas, por ejemplo, debemos analizar cuál es la política "política", la social, la educativa, la de defensa. La política de defensa debe abarcar todos los escenarios, para ser integral.
Esta es la experiencia que yo tengo. Muchas gracias por su atención.
DEBATE
Coordinador: Muchas gracias, señor General. Voy a hacer una reflexión como integrante de la metodología de este Seminario.
Si lo hubiéramos escuchado al inicio de nuestras jornadas, en nuestra primera reunión plenaria, a lo mejor no hubiéramos seguido con tanta precisión esta metodología de trabajo. En ese camino, la hemos construído un poco entre todos, al punto que ahora estamos publicando una revista, en la cual comenzamos hablando de las tendencias globales para el 2000, luego seguiremos con las regionales, y nos resta la discusión de las tendencias nacionales: es decir, de lo que está pasando, de cuáles son los reclamos y las cuestiones nacionales y las opciones estárat‚gicas posibles frente a esas cuestiones, para recién después encarar la política de defensa.
Por eso le agradecemos que nos haya hecho pensar que estamos en el buen camino, al menos desde su óptica.
Creo que las preguntas que va a tener ahora serán de un paneo muy amplio, porque le pido a la mesa que aproveche con toda libertad la experiencia de un Subjefe del Estado Mayor del Ejército de Brasil, planificador estratégico y actualmente vinculado a un sector tan importante como es el empresariado brasileño, para que en el marco de todos estos análisis que hemos hecho del mundo, de la región, y de las cuestiones nacionales, podamos preguntar al General su visión sobre Brasil y sobre el mundo.
Participante: Más que una pregunta, quisiera provocar un comentario del señor General acerca de tres aspectos puntuales:
En primer lugar, en relación al rol de las Fuerzas Armadas en América Latina. Entiendo que el fenómeno que el General describía con relación a las Fuerzas Armadas brasileñas es en estos momentos un fenómeno común a las Fuerzas Armadas de América Latina, y que viene de las circunstancias de que dichas Fuerzas han jugado, durante muchos años, un rol acentuadamente político, y que evidentemente un cambio de circunstancias a nivel continental va llevándolas a asumir un rol puramente profesional, concentrado en la defensa de la soberanía y la integridad territorial de sus países.
Tal vez allí está‚ buena parte de esta problemática, porque estamos viviendo un fenómeno que tiene características llamativas (tenemos el episodio venezolano, el boliviano). En definitiva, existen circunstancias que hacen parecer que estamos viviendo la transición -siempre difícil- de un rol político que tiene muchos años.
En segundo lugar, y con relación a este punto, yo pensaría en voz alta que a pesar de que pareciérase notar cierto descreimiento en algunos sectores de las Fuerzas Armadas con relación a la validez del rol tradicional, o más típicamente anglosajón de las Fuerzas Armadas, yo creo que sigue teniendo hoy tanta o mayor validez que en ninguna otra ‚poca de la historia. Sin embargo pareciera que hay cierta duda respecto de la validez de este rol, como si se partiera de la base de que no habrá más guerras, o que por lo menos esta posibilidad no ser tan inmediata.
Otro aspecto importante de la exposición del General es el referido a la participación de la sociedad en el planeamiento de la defensa. Me recordaba al Consejo de Defensa Nacional, que contempla actualmente la defensa argentina, que es el órgano que tiene a su cargo el planeamiento de la defensa, y en el cual está contemplada la participación de legisladores, constituyendo un interesante antecedente en este sentido.
Finalmente, y con relación al planeamiento sobre la base de escenarios que proponía el General, veo que existe un concepto de defensa bastante amplio, que tal vez no responde a un ámbito específicamente de defensa, y que más bien parecería abarcar el ámbito de la política general.
General Teixeira: Las Fuerzas Armadas en América Latina siempre tuvieron un papel político importante, ya que era la única institución bien organizada. Incluso, aunque no quisieran participar de los procesos políticos, eran llamadas a hacerlo. Este fenómeno tiende a desaparecer en la medida en que la propia sociedad se desarrolla, deja de ser paternalista y pasa a ser de ciudadanos libres, que consideran a las Fuerzas Armadas como fuerzas de defensa.
Es cierto que vivimos un proceso de transición. Tanto para Argentina, como para Brasil y Uruguay, después de haber pasado por un período autoritario, con presidentes millitares, esa transición es más marcada que en otros países.
Toda etapa de transición es difícil en el proceso de elaboración. Cuando comenzó a hacerse el planeamiento estratégico en 1984, había en Brasil un gobierno militar, autoritario, y se preveía que vendría una transición difícil, con incomprensión de ambas partes: de los militares, y de la sociedad, que tenía cierto resentimiento hacia aquellos.
Ese planeamieno tenía entonces una connotación de terapéutica operacional. Se despertaba al militar brasileño a través de una planificación que le aseguraba una operacionalidad mayor de las Fuerzas, una dedicación más inmediata a ellas, y lo colocaba un tanto indefenso a las provocaciones. Pero era un período de transición.
Hablando en nombre de los militares brasileños -creo que puedo hacerlo- puedo decirles que el período militar no fue una experiencia muy buena para nosotros; perdimos incluso espacios en la estructura, y pagamos un precio muy alto con respecto a la opinión pública.
No vislumbro ninguna posibilidad de un golpe de Estado en Brasil. Si bien hace cuatro años que estoy apartado de las Fuerzas Armadas, sigo manteniéndome en contacto, y sé que no pasa por las cabezas de los militares brasileños otra actitud que no sea la obediencia a las instituciones -a pesar de todas las crisis que estamos pasando, que no son pocas, en las cuales la sociedad está pagando el precio. No veo esa posibilidad, como tampoco la veo en Argentina o en Uruguay. Creo que el episodio de Venezuela es de desesperación.
Con respecto a la segunda parte de su pregunta, se refiere a ¿dónde existe el enemigo?
Cuando Brasil hizo su planeamiento estratégico siguió el siguiente paradigma: ¿qué países tienen Fuerzas Armadas con su estructura estratégica? Si mi estructura estratégica me obliga a tener detrás de la diplomacia alguna forma de poder que dé fuerza a esa diplomacia, tengo que preverlo y tener en las Fuerzas Armadas esa estructura, compatible con dicha estrategia. Porque cuando en la mesa de negociaciones están en juego asuntos que son vitales para la Nación, los acuerdos pueden surgir en forma directa de estas negociaciones sobre la mesa. Debe tenerse la seguridad de que esos asuntos serán respetados, y eso depende de las Fuerzas Armadas y de su poder. En la medida en que una Nación crece y asume responsabilidades, los intereses nacionales pasan a convivir con sus intereses, porque de otra forma es imposiblle realizar la negociación.
Hoy Brasil no tiene ningún enemigo.
Les voy a contar algo interesante. Fui invitado por la Escuela Superior de Guerra para dar una conferencia sobre Estrategias de Seguridad Nacional. Como esta Escuela tiene un 30% de militares y un 70% de civiles, basé mi exposición en torno de las razones de la seguridad, y para identificar las mismas hice un análisis del Estado Mayor del Ejército. Hoy en día hay alrededor de doscientos oficiales en el Estado Mayor, de más de 40 años de edad, y les hice una pregunta: que dieran cinco razones de seguridad, que pensaran que estaban amenazando la tranquilidad y los intereses de Brasil, y recibí muchas contribuciones que fui procesando.
Estaba tratando con un público atípico, que eran militares, donde gran parte de ellos pasan sus días hablando de la seguridad exterior. Pues bien, no recibí ninguna razón de inseguridad externa.
Las razones que presentaron fueron las siguientes: la educación, la miseria, la violencia urbana. Si tuviera que montar la defensa nacional basándome en esta investigación, no habría necesidad de Fuerzas Armadas.
Usted me dice que en la metodología con escenarios la defensa está presente en todos ellos. Yo creo que la defensa no está presente en todos los escenarios, en cambio sí lo está la seguridad. Cuando esos militares me dieron sus razones de seguridad, sus mayores preocupaciones eran la miseria, el analfabetismo, el atraso tecnológico y la amenaza externa: en todo esto, la sensación de inseguridad está presente. Está presente en todos los campos, y las Fuerzas Armadas no pueden resolver ese problema; sí pueden hacerlo en cuanto a la defensa. No sé como Argentina está encarando la seguridad interna con las Fuerzas Armadas.
Participante: Mientras usted hablaba de la necesidad de una política nacional de defensa y de un planeamiento, y se quejaba de que en Brasil no se había hecho lo suficiente, yo pensaba que nosotros hemos hecho menos todavía.
Entonces traté de dibujar cómo planificaron los diferentes gobiernos argentinos estas cuestiones. En general, estos gobiernos no han planificado. Los militares, por las mismas razones que usted mencionó para Brasil, han hecho algunas planificaciones.
Cuando Argentina creció y fue grande, a principios de siglo, con los gobiernos conservadores que implementaban políticas liberales de tipo económico, no planificaron. No hubo ningún tipo de planificación. La democracia era un sistema de notables, donde las cosas se decidían en una especie de cenáculo, pero donde no se planificaba.
Luego vino el gobierno democrático del justicialismo. Perón introduce la planificación argentina y hace un esfuerzo a través de planes quinquenales, de los cuales a medias se cumplió el primero, y el segundo no pudo implementarse; pero hubo un pequeño esfuerzo de planificación.
Posteriormente vinieron los gobiernos militares de tipo autoritario, que buscaron efectuar planificaciones (desde el gobierno de Onganía hasta el de Lanusse); hay un esfuerzo de planificación.
Después viene el gobierno democrático del radicalismo, que no planificó. Y en estos momentos, hay un gobierno justicialista que está tratando, aunque no lo suficiente, de hacer un esfuerzo de planificación.
Cuando trataba de ligar algunas de estas variables, no encontré ninguna que pudiera ser ligada.
Con esto quiero decirle que en Argentina hay un proceso de abandono, de desconocimiento de la planificación. Algunos dicen que todavía no tenemos una política nacional de defensa, y este Seminario es una muestra de ello, donde se está buscando de una vez por todas imaginar cómo va a ser el mundo en el 2000, dentro de pocos años, e implementar esas políticas de defensa. Es decir, que en todos lados "se cuecen habas" y no sólo en Brasil. Yo creo que más en Argentina.
General Teixeira: Me gustaría que este tipo de Seminario pudiera hacerse en Brasil. Personalmente voy a invitar al Senador Vaca al Brasil para conferenciar en un seminario con un grupo semejante a este, para lograr motivarlos.
Participante: Me pareció entender que cuando el General se refería a las características, y no a la problemática de las Fuerzas Armadas, definía las características de las Fuerzas Armadas de todos los países, y no sólo de Latinoamérica.
Es decir, no creo que porque las Fuerzas Armadas latinoamericanas hayan Estado tanto tiempo tratando de ocupar lugares vacíos que dejaban las instituciones políticas, esto sea en estos momentos causa como para haber perdido su razón de ser, o para que esté‚ en discusión su rol.
Pienso que el General se refería, al hacer esta descripción, a los efectos de señalar que los militares, cuando hacen el planeamiento estratégico, lo hacen en una forma divorciada de la realidad, porque no tienen la alimentación lógica del ambiente político, alimentación que no es responsabilidad de los militares... ¿por qué? Porque para hacer una política de defensa hace falta una política nacional. Precisamente, de esto hablan las respuestas que el General obtenía a su encuesta: los problemas fundamentales eran la seguridad interior, la educación, la miseria.
Creo entonces que todos nuestros escenarios deben estar atravesados como un queso gruyere por la cuestión de la defensa, de una defensa que sistematice esa seguridad, esa protección de los intereses vitales de la Nación, contra las amenazas internas o externas.
En Argentina existe una dicotomía entre lo que es la seguridad y la defensa. La vieja doctrina de la seguridad nacional es asignada a la época del General Onganía, al inicio de la Alianza para el Progreso, a las primeras Juntas de los Jefes de Estados Mayores de los Ejércitos. Y el mito, la tradición argentina -en gran parte el periodismo y su influencia- han hecho creer que esta doctrina de seguridad era la causante del endurecimiento de las tiranías militares para el control interno de las poblaciones. Por eso se sacó el tema de la definición de la seguridad, y se la hace similar a la defensa. Y es precisamente esta dificultad que tenemos para entendernos lo que hace que pongamos con otras palabras lo que es cierto, y en realidad no queremos aceptar.
Los militares argentinos, cuando planificamos, -y planificamos, por lo menos en la Fuerza Aerea-, lo hacemos adhiriendo a la realidad que tratamos de obtener, hasta de los discursos presidenciales, y observamos una insensibilidad social, una indiferencia absoluta hacia el tema de la defensa. Y usted muy bien señaló que cuando lo que se busca en la sociedad es el legítimo lucro, el militar busca el servicio y el deber.
No digo que está‚ bien o mal; lo que sí digo es que no hay que disimular las palabras y hay que expresarlas tal cual son. Si la seguridad interior es el problema de una fuerza armada, de un organismo del Estado, si los problemas de la seguridad y la defensa sólo dan para tener un organismo, entonces de los seis que tenemos habrá que hacer tres, o cambiar, o buscar otras amenazas.
General Teixeira: Nosotros tenemos una diferencia de concepto entre la seguridad y la defensa, siendo la primera un concepto mucho más amplio que la segunda. Todas las amenazas a los objetivos nacionales son motivo de la seguridad. Por ejemplo, si hay una amenaza en el desarrollo a causa de la educación, todo esto es un problema de seguridad, lo cual no significa que tenga que ser resuelto por las Fuerzas Armadas.
Entonces hay dos conceptos distintos. Pero por los mismos motivos que aquí, también en Brasil la palabra seguridad fue sacada del diccionario y no se habla de seguridad sino de defensa. Pero de esta forma no existe sustituto para esta palabra, y se produjo un vacío, pero no veo ningún conflicto en restablecer el valor de la seguridad. Debe ser restablecido, de otro modo muchas cosas permanecen incomprensibles. En la Constitución del Brasil cada tanto aparece la palabra seguridad, porque no existe sustituto para ella.
Participante: En una parte de su exposición usted se refirió a la necesidad de tener unas Fuerzas Armadas que estuvieran detrás de la política exterior, porque llegado el caso, son su respaldo.
Pienso que la caída del Muro de Berlín representa por lo menos no un nuevo orden internacional, pero sí que ha caducado el viejo orden instituído a partir de Yalta, apareciendo la Guerra del Golfo y otro tipo de acciones que realmente están configurando la posibilidad de que se está‚ gestando un nuevo orden, en el cual aparecen algunos elementos que (aunque no tomo partida por ellos), deben ser motivo de reflexión.
Da la sensación de que el mundo se va convirtiendo en la aldea planetaria, porque la potencia hegemónica y los tres polos de poder, que razonablemente se puede suponer es la comunidad liderada por Alemania, EE. UU. y Japón, de algún modo pueden llegar a fórmulas de acuerdo.
Pero aparecen otras cosas. En estos momentos las Naciones Unidas dicen que van a colocar en Yugoslavia 14.000 hombres. Ya no se trata de observadores, ni de registrar quién es el responsable y está sancionado porque inició el fuego, sino que estas tropas van a plantear un "alto el fuego". No sé si la expresión es la adecuada, pero de algún modo se convierten en "tropas de ocupación", o por lo menos en tropas de intervención.
A este modelo de las "tropas de intervención" adhiere en estos momentos nuestro país. La República Argentina, que de algún modo se mantuvo ajeno a una cantidad de acciones de tipo internacional (pongo por caso la intervención de Brasil en la Segunda Guerra Mundial, lo mismo que en Corea, mientras la Argentina no lo hizo). Pero en este momento Argentina participa de este accionar, y nuestro Presidente ha planteado la posibilidad de que la OEA tenga sus propias fuerzas de intervención, para actuar en determinados casos dentro del ámbito de América Latina. A priori se podría pensar que es exclusivamente ante la posibilidad de un golpe de Estado. pero doy un ejemplo en el que las Fuerzas Armadas -en este caso Brasil y Argentina- podrían tener una intervención: son garantes del Tratado de Paz entre Ecuador y Perú (por la guerra del 41), y realmente la situación en la frontera, con límites no bien delineados, puede llevar a una situación de fricción, como de hecho la hay frecuentemente.
Este cambio que se produce en el orden mundial, donde uno de los que adhiere es la Argentina y otros países contribuyen con fuerzas militares, lleva a reflexiones como ésta, por ejemplo: el concepto de Estado-Nación, ¿sigue vigente en su absoluta plenitud?
Cuando usted hablaba de soberanía creo que expresaba ese concepto de Estado-Nación, al cual personalmente adhiero, que no tiene más de 3 ó 4 siglos y en el que yo me he educado. Y conversando con la gente de la Comunidad Europea, podemos observar que de algún modo por lo menos la Europa de los Doce ha cedido parte de eso que podemos llamar la soberanía. Debemos reflexionar acerca del hecho de que está apareciendo algo en el mundo, nuevas formas, que hasta ahora desconocíamos.
Usted mencionó el Consejo de Seguridad. Me pregunto si este Consejo no decidir mañana que hay que poner paz en Camboya, por ejemplo. Y así como parecería ser que el caso de la minoría armenia dentro de Hasei Varj es motivo suficiente, no sé si realmente no se puede descender a otros niveles.
Por ejemplo, la Corte Internacional de La Haya, para presentar un tema, exige que sean dos los Estados que lo hagan. Nadie puede presentarse por sí solo a la Corte, donde se supone que las dos partes aceptarán el fallo.
Existe un par de ejemplos en los cuales una de las partes no aceptó el fallo, y la Corte no tiene lo que en derecho se llama imperio, para decir: "señores, esto se cumple". Me pregunto a título de hipótesis: ¿no estaremos viviendo tiempos en los cuales ante determinados conflictos o situaciones, la Corte diga "esto es así"?
Imaginando cosas, que en los tiempos que corren puede hacerse porque los hechos se suceden a una velocidad vertiginosa, podrían de pronto aparecer formas de supranacionalidad. Usted hablaba de ecología, y creo que habrá que seguir muy de cerca la Eco 92, porque aparecerá n hechos que nos dictarán reglamentos. De algún modo, este mundo que nos toca vivir produce problemas entre los Estados vecinos, que yo diría que son casi de corte municipal.
En este contexto, a mi juicio, los hechos estarían demostrando que aparece un nuevo rol, una nueva misión de las Fuerzas Armadas, sin perder de vista lo que es la soberanía, todo el concepto básico de país.
Hago notar que mi pensamiento es que, para poder llevar a cabo eso, se necesita una fuerza armada bien equipada, bien adiestrada, bien formada, y no con las dificultades que usted señalaba en su país, y que yo diría que son parecidas en nuestro caso.
De modo que frente a lo que algunos pensadores dicen, de que hay una pérdida de la razón de ser de las Fuerzas Armadas, aparece este nuevo mundo y, en el caso de nuestros dos países, el Mercosur, la posibilidad de la integración.
Si esto sigue adelante -yo creo que sí-, y las metas que se fijaron el Presidente Collor y el Presidente Menem son realmente ambiciosas (aunque participo de la idea de que hay que proponerse siempre metas ambiciosas, para tener algo por lo cuall luchar), ¿por qué no buscamos un mecanismo de seguridad regional para Argentina y Brasil, que son los dos países más importantes (Paraguay y Uruguay cuentan como socios menores)?
Y esto no es descabellado, aunque es claro que hay que tener vivencias y experiencias. Francia y Alemania está n pensando en una fuerza europea. Acabo de leer un trabajo francés donde se critica mucho al Presidente Mitterrand, diciendo además que en realidad los europeos no han sabido resolver el problema de Yugoslavia, y que nunca tendrían que haber ido las Naciones Unidas, sino que los europeos tendrían que haber sido capaces de imponer esta pax europea en Yugoslavia. Y termina el artículo diciendo que no sea cosa que una vez más tengan que ir los americanos a solucionarles el problema, por si evoluciona desfavorablemente la situación de Ucrania y de los países del Este.
De modo que pienso que esto de las Fuerzas Armadas y sociedad se mantiene en un determinado nivel, y que todavía en los estratos medios de la sociedad se sigue pensando -con los prejuicios que señalaba otro participante- por una participación política anterior no del todo afortunada.
Así, todo lo que se haga para aclarar esto es bienvenido, pero fundamentalmente la reflexión sobre este nuevo hecho que a mi juicio se está produciendo; aunque de algún modo uno puede cuestionar, en el caso de nuestro país, si la política exterior y la intervención argentina son correctas o no, es innegable que está marcando caminos y hechos absolutamente novedosos.
¨Usted cree que realmente en el caso de nuestros países puede haber algo de todo esto? ¨Que dejemos de lado el esquema tradicional, el tema convencional del Estado-Nación, para hacer un esfuerzo por ahora acad‚mico o intelectual, de pensar en otra cosa?
General Teixeira: Creo que sí, siempre que no descaracterice a las Fuerzas Armadas.
La impresión que yo tengo es que a los Estados Unidos le interesaría mucho que no hubiera más Fuerzas Armadas en América Latina, y sí un cuerpo de Gendarmería colectivo, con la seguridad externa dada por los EE. UU.
Esto no excluye que haya un acuerdo bilateral entre dos países para solucionar determinados problemas regionales, y no debemos excluir esta posibilidad. Pero no a tal punto que descaracterice a las Fuerzas Armadas, y que por diferentes motivos pueda alcanzar un cierto grado de desarrollo que las transforme en grandes policías.
Su tema anterior es para mí, como brasileño, más importante. Esto también lo hablé en la Escuela del Estado Mayor del Ejército, porque ahora estoy retirado y puedo decir lo que pienso sin problemas.
No estoy de acuerdo con la política brasileña de hacer las reservas indígenas en Amazonas, destinando no sé cuántos millones de indios. No hay en todo el mundo una reserva tan grande para esto, pero Brasil definió geográficamente un á rea y declaró que era para una tribu de indios. Y el Consejo de Seguridad de la ONU no quiere otra cosa que esa.
Mañana, pretendiendo defender la ecología, van a reconocer el Amazonas como una nación independiente.
Brasil entregó esas tierras y a cambio recibió la posibilidad de incrementar el comercio, recibir divisas, etcétera. O sea que casi se trató de vender una parte del territorio nacional, aunque no haya ningún papel firmado. Y mañana el Consejo de Seguridad de la ONU, con la mayor tranquilidad, se va a adueñar de esas tierras.
Por eso, cuando se empieza con un proceso de querer anular las Fuerzas Armadas, pasando a ser los problemas de pobreza mucho más importantes que cualquier otro, o que las Fuerzas Armadas puedan complementar el trabajo de la policía, o que puedan participar de la lucha contra el narcotráfico... yo no conozco a nadie que haya participado en la lucha contra el narcotráfico y que no haya sido comprado por él. Vamos a tener una total desmoralización de las Fuerzas Armadas, porque un joven teniente o capitán que están en las fronteras, por ejemplo del Amazonas, donde el problema es muy serio, ganando un mísero salario, y que llegue un contrabandista con un cheque de 6.000 o de 200.000 dólares, y él se sienta en esa zona completamente abandonado, que no puede dar una educación a sus hijos, que no hay escuelas, ¿cómo se va a negar a recibir esos dólares?
Nosotros estamos preparando para que sean sobornados, por eso en la instrucción debemos tener cuidado. Lo que puede ser muy interesante de inmediato, a largo plazo se puede convertir en la desgracia total.
Puede haber cooperación, pero dentro de ciertos límites. Las Fuerzas Armadas deben mantener su individualidad como tales.
Estamos atravesando tiempos difíciles, aunque las Fuerzas Armadas paguen el sacrificio. Hay dos cosas que no se pueden dejar de hacer. Una de ellas es mantener el nivel de las escuelas de formación y mantener la actitud militar, el entusiasmo por la profesión y la comprensión del verdadero valor de las Fuerzas Armadas.
El otro punto es el tema de la tecnología. El precio que hoy se paga en Brasil por no darle importancia es muy alto, con un saldo negativo muy grande al corto y al largo plazo.
Estamos viviendo hoy la revolución tecnológica. Los países que ingresaron en ella alcanzaron un nivel mucho más elevado que aquellos que no pasaron de la revolución industrial.
Cualquier nación que tenga un proyecto nacional, que tenga voluntad de gran nación, no es más grande que aquella que pueda atender las necesidades de su población. No es necesario que una nación sea poderosa para que sea feliz, y para esto no puede abandonar los problemas de la tecnología.
Va a llegar un momento en que si el hemisferio Norte pudiera seccionar al Sur para no tener prejuicios, lo harían, porque para ellos sería la solución. Porque la tecnología permitirá al hemisferio norte autoabastecerse en todas sus necesidades, sin la participación del hemisferio sur. No sé si les pinto un cuadro muy negativo, pero esa es la sensación que yo tengo, más que una teoría fundamentada.
Participante: Para enfriar un poco el clima preocupante que dejó el General, les voy a relatar algo que escuché en la televisión brasileña respecto al planeamiento.
Presentaban varias ventanillas. En una de ellas decía "Ministerio de Economía", una persona se acercaba y preguntaba qué hacían. Entonces respondían: "nosotros hacemos la parte de producción, de consumo, etcétera".
Luego la misma persona se dirige a otra ventanilla, que decía "Ministerio de Ejército", le hace la misma pregunta y le responden: "nosotros defendemos el país, la seguridad nacional, etcétera".
Así llega con la misma pregunta a una ventanilla que decía "Ministerio de Planeamiento", donde le responden: "nosotros no hacemos nada, simplemente planificamos".
La dificultad que tenemos, creo, los países de América Latina y tal vez más Argentina que Brasil, es esta dificultad de tener élites civiles y élites militares con el mismo marco de referencia, con el mismo código de conversación, con una ubicación similar en materia de seguridad y defensa. Yo comparto con usted la idea de que el término seguridad sigue siendo el cl sicamente empleado en toda la literatura y toda la diplomacia internacional.
En el caso argentino tal vez la dificultad del planeamiento tenga un par de razones históricas muy particulares. Una de ellas es que el tema militar siempre ha sido un poco un tema tabú para el político civil. Es decir, no hemos tenido políticos civiles, como en Inglaterra o en los EE. UU., que estén formados y conozcan el área de seguridad nacional y todos sus detalles, sus recovecos, sus problemas y dificultades. Todavía no hemos podido formar una élite que tenga esa capacidad.
Por otra parte, los militares cuidamos bastante bien nuestro jardín y hemos tratado de que los temas estratégicos fueran algo exclusivamente militar, y en general no hemos reconocido la capacidad de otras personas, civiles, para que exploren este campo.
Por supuesto que tenemos algunos ejemplos de escritores sobre temas estratégicos, pero es una excepción en términos generales.
Es decir que hubo un aislamiento y también una falta de interés de los civiles de introducirse en los temas militares o en los temas de seguridad en términos generales.
Normalmente los civiles hacen cursos de defensa nacional, de seguridad o de planeamiento en instituciones militares o en el Ministerio de Defensa, pero falta esta unión efectiva.
Quiz s el paradigma más exacto sea el de Israel, donde las élites militares y civiles (políticas, empresarias, comerciales, científicas) son totalmente intercambiables, aunque quizás sea el paradigma más extremo de lograr esto.
Yo comparto con usted el tema de la crisis profesional militar, que es mundial y no solamente latinoamericana, que es profundamente sentida y estudiada en Europa.
En abril [de 1992] se desarrollar en Moscú un seminario donde participan civiles y militares rusos y de otras nacionalidades, sobre qué hacer con el Ejército soviético; es decir, cómo desmontar las fábricas militares, sus instalaciones, los submarinos atómicos, y cómo hacer que muchos militares pasen a actividades civiles. En este caso hay un proceso de readaptación necesario.
Con respecto a esa referencia que usted hizo de las guarniciones militares que está n frente a frente y cuya actividad más importante es compartir asados, quizás en ese área podría pensarse en establecer medidas de confianza mutua, que de alguna manera dejen de justificar el desplazamiento militar a los dos lados de la frontera, tanto del lado brasileño como del argentino.
Todos sabemos que este desplazamiento cuesta mucho dinero. Si no tenemos realmente puntos de conflicto y tensión, ¿no podríamos ir elaborando escalonadamente medidas de confianza mutua, para que el costo del despliegue militar sea más bajo?
La segunda pregunta que quiero hacer es, vinculada a lo anterior y con lo que decía el participante anterior, en donde abuso de su generosidad y también de su imaginación: ¿es posible concebir un instrumento militar que corresponda a un Mercosur consolidado? ¿Cuál sería su hipótesis, el arco defensivo, si es que se puede concebir ahora?
A los americanos les gusta hablar de seguridad hemisf‚rica, como todos sabemos, y hablar de seguridad hemisférica de sectores tan diferentes como el Norte y el Sur es un poco una audacia de la imaginación. Pero pensar en un sistema de seguridad colectiva, que corresponda al Mercosur y a los países que lo integran, quizás no sea tan descabellado.
General Teixeira: Vamos a ser bien sinceros en la respuesta.
Durante 80 años, desde que las escuelas está n bien organizadas, ven como doctrina la hipótesis de guerra de Brasil con Argentina y viceversa. Los oficiales brasileños que hacían los cursos en la Escuela del Estado Mayor aquí, en Buenos Aires, hace unos 4 años atrás, participaban de ejercicios donde el enemigo era Brasil, y esto no se ocultaba a nuestros oficiales.
En Brasil hacíamos una diferencia y lo llamábamos enemigo del sur, o los nombrábamos con un color.
Las escuelas militares tienen esa influencia que acabo de mencionar; entonces está enraizado en la cabeza de los militares de ambos países que entre sí son enemigos, y que son enemigos que conviven muy bien y que esperan que nunca se produzca una guerra entre ellos. Por lo tanto, para hacer un cambio hay que hacer primero un cambio de mentalidad, porque todo está muy aferrado, en los militares de ambos lados.
Tendría que producirse un cambio en los programas de estudio de las escuelas, donde se vea un escenario entre nuestros países de cooperación, y no de conflicto. Si tuviéramos una guerra entre Brasil y Argentina, tendría el mismo significado que la guerra entre Irán e Irak, donde los otros van a estar de brazos cruzados esperando la destrucción total; ni Argentina ni Brasil van a obtener ningún provecho de una guerra de ese tipo.
Debe haber entonces un cambio de mentalidad, y no puede existir más una hipótesis de guerra entre Argentina y Brasil. Un joven que está en la escuela militar de perfeccionamiento tiene que considerar a Argentina como un aliado para hacer frente a enemigos más graves, que no están en el hemisferio sur seguramente.
Tenemos que hacer un esfuerzo muy grande de imaginación para encontrar un enemigo nuestro en el hemisferio sur. Y a partir de que los dos países adquieran esa mentalidad militar impregnada de la idea de la cooperación, y no del conflicto entre ambos países, las cosas será n más f áciles.
Participante: Voy a tratar de formularle muy r pidamente una pregunta y media.
La "media" tiene que ver con la posibilidad de que usted me dé una opinión acerca de la dificultad del planeamiento nacional y estratégico en un contexto de cambio a nivel mundial y de transición en cuanto a nuestros respectivos países.
Encuentro que las transiciones producen incertidumbre, y me da la sensación de que hay una reacción contra esa incertidumbre, que es "planifiquemos".
También me da la sensación de que planificar sobre lo que no está del todo desplegado siempre es muy difícil, y tanto es así que hay una comisión permanente para ver qué pasa en el mosaico mayor.
La primera pregunta es entonces acerca de cómo han concebido ustedes la temática de la transición en función del planeamiento o viceversa, si es que lo han pensado así.
La segunda pregunta es si usted considera que dadas ciertas razones de política nacional y eventualmente de influencia de organismos internacionales (como por ejemplo el FMI, que está impulsando una investigación encabezada por Mc Namara, y que recomendó para los países en vías de desarrollo el descenso del gasto presupuestario en defensa en orden al 50%), que han llevado al recorte del presupuesto de las Fuerzas Armadas, puede llegar a convertirse en una variable significativa en el planeamiento a mediano y largo plazo en términos de política de defensa.
General Teixeira: En relación a la primera pregunta, tengo casi la certeza de que en Brasil no se hizo ningún trabajo contemplando o no los cambios. El ámbito de defensa nacional está prácticamente parado. Las Fuerzas Armadas trabajan con sus propias hipótesis y no reciben ninguna orientación del gobierno.
Cuanto más fluctuante y difícil es la situación, más importante es el planeamiento, porque los cambios serán tan frecuentes y tan rápidos y si el planeamiento no es capaz de adaptarse a ellos, ser suplantado por esos cambios.
Debe buscarse una solución, por ejemplo, que en el caso de las Fuerzas Armadas haya un núcleo capaz de dar respuesta a la mayoría de los cambios. Esto puede lograrse luego de muchos estudios.
Con respecto a la segunda pregunta, cuando Mc Namara dice que tengo que reducir el 50%, significa que su estudio no tiene ninguna base científica. Es posible que ese 50% en Cuba tenga un verdadero significado, pero en el caso de Brasil esa reducción tiene un límite; por lo tanto, ese valor es colocado sin ninguna base científica, no sirve como referencia para nosotros.
Reducir un 50% el presupuesto de las Fuerzas Armadas en el Brasil significa acabar con ellas. Ahora, sí es importante que cada dólar utilizado por las Fuerzas Armadas está‚ muy bien justificado, dentro de un planeamiento. No puede haber derroches en las Fuerzas Armadas de un país como Brasil, donde centenares de personas mueren de hambre.
Coordinador: Nosotros estamos por encarar, una vez finalizado el tema de la seguridad regional, el problema del marco nacional, donde van a aparecer las cuestiones de defensa y seguridad. Hay una discusión que debemos realizar, sobre la semántica de algunas palabras.
Un participante hablaba anteriormente de la problemática con la palabra seguridad.
Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU utiliza el término, lo hace en función de "impedir la generación de conflictos". Ese es el concepto que la mayoría de los analistas internacionales utiliza la palabra, a nivel de las relaciones internacionales.
Otro plano es el de la seguridad dentro de los distintos Estados, y cómo se analiza.
Y cuando hablamos del tema de seguridad interior, nos referimos exclusivamente a lo que usted decía, en el sentido de que desde el Norte nos llega claramente el mensaje de que quisieran que aquí no hubiera Fuerzas Armadas, sino solamente grandes gendarmerías dedicadas al control del narcotráfico.
Hemos decidido en Argentina no aceptar eso, y cada vez estamos convenciendo más a los EE. UU., hasta el punto de que el propio Secretario de Defensa de ese país aceptó en el Congreso respetar las decisiones de cada país de no involucrar a las Fuerzas Armadas en ese tipo de acción pollicial; que obviamente, si sólo hubiera policías estarían más contentos, pero que la interdependencia tiene sus límites.
Quiero unir ahora otros dos puntos: las preguntas acerca de las medidas de confianza mutua y la seguridad conjunta de Argentina y Brasil, con el problema del costo.
Nosotros hemos elaborado una teoría que dice que las Fuerzas Armadas son el seguro que uno paga para evitar tener problemas. Cuando uno paga un seguro para su auto, debe tener cuidado para que lo que gaste en la prima de ese seguro no sea tanto como para no poder pagar la nafta,; de otra forma, tiene que guardar el auto en el garage.
La idea que estamos pensando es, desde mi punto de vista, que tenemos que ir a una prima compartida, pagar entre los dos ese seguro, pero apuntando al concepto de seguridad como prevención de conflictos. Si Argentina y Brasil han decidido no pelear entre ellos, lo que deben hacer es poder mantener su propia capacidad de disuasión para acompañar a la política exterior, creando mecanismos de acuerdo para prevención de conflictos en nuestra subregión. Y que después esos mecanismos subregionales -como puede ser un Centro de Prevención de Conflictos siguiendo el modelo de Viena, con sede en Asunción del Paraguay- funcionen con intercambio de información estratégica, con medidas de confianza mutua, y con una voluntad de decir que aquí no habrá conflictos hasta que aparezca el enemigo común, ese que usted ubica por el Norte, que nos haga ir a un sistema de defensa colectivo, como recién ahora se está pensando en Europa.¿Cómo ve usted este esquema?
General Teixeira: Lo veo muy bien, y creo que la solución para Argentina y Brasil pasa por ese terreno. A mí me convenció, ahora debe convencer a Brasil.
Es por eso que quiero formar un grupo como este en Brasil. Si Brasil y Argentina encaran sus problemas de defensa como deben hacerlo, llegar un punto en el que cada uno se pregunte qué piensa el otro, porque en función de lo que piensen habrá un camino a seguir.
Participante: Quiero retornar a un tema ya planteado, que vislumbro va a ser urticante en el futuro y debe ser cuidadosamente debatido. Me refiero al tema de los términos obvios.
Generalmente damos por sentado cosas que ya no parecen obvias, sino que está n puestas en tela de juicio. Uno de esos temas es la soberanía.
Es cierto que hubo un hito -la Paz de Westáfalia de 1648- en el que se plantea el Estado-Nación. Creo que el concepto de soberanía que se elaboró para aquella época ya no cabe más.
Y quiero citar elementos empíricos que muestran que el mundo se está orientando en este sentido y que no es mera especulación o hipótesis de trabajo. Metodológicamente debemos tener en cuenta tanto los factores internos como los externos. Ninguna fuerza armada se desempeña en un escenario aislado, como ningún Estado es una isla en el mundo. Por eso se dan los conflictos, o la posibilidad de cooperación.
Sobre eso quiero llamar la atención: la incidencia de lo supranacional sobre lo interno. Una forma supranacional, se llame GATT u otro nombre, existirá en el futuro y se está preparando para establecer reglas comerciales de caracter supranacional que generarán obligaciones en el ámbito interno de los Estados, y orientarán la resolución de los conflictos que puedan plantearse por legislaciones internas, cuando lo tradicional es la soberanía estatal por sobre lo internacional.
Otra de las tendencias que están observándose tiene como anécdota el envío de tropas de Naciones Unidas a Yugoslavia, o la que usted transformó en jocosa y para mí es una hipótesis, de que algún día manden tropas argentinas con cascos de las Naciones Unidas a la Amazonia brasileña. Es una tendencia que, si uno revisa la historia, ha sido negada y rebatida hace mucho tiempo.
Es la doctrina Wagni, ex-canciller uruguayo, que para el 42, si no me equivoco, propuso estando Farrell como presidente argentino, la posibilidad de intervención de aquellos Estados que adoptaran conductas subversivas o antidemocráticas. Si se rescata esa doctrina y se la trae a la actualidad, podría encontrar un montón de argumentos, desde el narcotráfico, pasando por inconductas amazónicas, hasta guerras civiles como el caso de Yugoslavia, o rescatar la democracia de una vez por todas en Cuba.
Creo que más allá de toda la especulación o elaboración filosófica teórica de Kant -por dar un nombre nada más- de pronto está tomando ese cuerpo, pero con connotaciones más maquiavélicas.
Las tendencias van en contra de lo que nosotros especulamos o deseamos. Como el ejemplo del trabajo de Mc Namara -que coincido no es un trabajo científico sino político, más peligroso aún porque le da visos de mayor autoridad-, no importan las comprobaciones de si está bien o mal; importa comprobar si la tendencia va en ese sentido. Es el orden mundial.
Participante: Quiero volver al tema de la seguridad, que como verá el General es un tema muy discutido en Argentina. Pero antes quería referirme a lo que usted mencionó acerca de que para los EE. UU., si se hundiera Latinoamérica, no le importaría. Eso está escrito textualmente en el Informe Plank, que hizo el presidente Nixon, donde se decía que si se hunde América Latina no se le mueve un pelo a los EE. UU., porque no la necesita. Por supuesto que esta es la posición de los republicanos conservadores, los demócratas -creo- tienen otra posición.
Lo segundo es el tema de la intervención. Meterse en los asuntos de los otros es algo típicamente protestante. Viene de Lutero y Calvino. Jamás una cultura católica se ha entrometido en la moral de los otros, en su manera de comportarse, salvo en las Cruzadas, que era una lucha de intereses económicos, hegemónicos. Todo esto es una cosa puramente protestante, de pueblo elegido, de los santos que se califican a sí mismos, y ven al resto como a una masa de pecadores a los que se debe obligar, a través de la disciplina, a comportarse.
Si bien lo que dijo el coordinador acerca de la seguridad es muy claro, quiero decir dos palabras al respecto, porque desgraciadamente existe mucha confusión sobre este asunto en Argentina. Es decir, seguridad es todo, pero si la definimos ingenuamente es "eliminar la incertidumbre en problemas vitales". Es decir: seguridad frente a la miseria, a la enfermedad, al hambre, y en esos temas no tienen nada que hacer las Fuerzas Armadas, salvo como ciudadanos. Por eso también la confusión que veo en las encuestas a sus colegas del Estado Mayor, que es similar.
Todo eso corresponde al gobierno nacional, que es el representante de toda la ciudadanía. Las Fuerzas Armadas pueden colaborar, pero hacer un planeamiento estratégico para meterse con el hambre o la miseria, o el analfabetismo, no corresponde. Incluso, si se realiza planeamiento estratégico, hace que corporativamente las Fuerzas Armadas quieran imponer su plan estratégico contra la voluntad del pueblo, y eso no corresponde de ninguna manera.
El General dió una salida elegante, que me gusta mucho. Es decir, las amenazas corresponden a las Fuerzas Armadas, aunque no la solución de los problemas causales. Entonces ahí vienen los dos tipos de amenazas, siendo una la amenaza que se reprime policialmente. No queremos para nada mezclar a las Fuerzas Armadas en problemas policiales; lo hemos discutido mucho y no queremos que intervengan en problemas de drogas, porque se "pudren". Y tampoco en la represión interna, porque también se "pudren" y se les va la mano. El ejemplo de Israel es muy claro así como las cosas que están pasando, debidas a la intervención de las Fuerzas Armadas en los conflictos internos, a los cuales no querían entrar y donde el gobierno los obligó a intervenir.
Creo que debemos discriminar y conversar mucho sobre esto, para determinar que corresponde a las Fuerzas Armadas prioritariamente, para proponer al país, que son las amenazas de orden externo de otro tipo, pero no el control policial, que corresponde a otro sector. Y lo que no es amenaza sino solución de problemas corresponde al gobierno nacional exclusivamente, que es el representante del pueblo.
Participante: Quería pedir al General una especie de visión futura, ya que hemos Estado hablando de una serie de fenómenos concurrentes.
El primero de ellos puede asociarse con la seguridad colectiva que nace en todos los países, especialmente del Norte, coronado por la acción en el Golfo, de manera tal que a raíz de ese concepto de seguridad colectiva, que legitima incluso la intervención del Consejo de Seguridad, ningún país (especialmente los que estamos considerando) necesite magnitudes de Fuerzas Armadas, ya que existe una concertación en la cual lo que a mí me puede faltar para defenderme, me lo aporta el sistema.
Ese concepto de seguridad colectiva de algún modo también quiere hacerlo propio la OEA en nuestro continente, cuando habla de seguridad hemisférica. Ahí tenemos una visión que no condice claramente con el sentido de disuasión, que entre esos países que asumen la seguridad colectiva no se da: Francia no disuade a Alemania, y viceversa, pues están en una concertación. Pero aquí parecería que no hemos llegado a ese concepto, y pensamos que deberíamos tener una suerte de disuasión creíble. Por eso está n las fuerzas de Brasil de un lado, y las nuestras del otro.
Usted es muy claro cuando dice que en el hemisferio Sur no hay enemigos. También es muy claro cuando habla de que se está produciendo una suerte de crecimiento del poder del Consejo de Seguridad, que está afectando mucho más que la soberanía de los Estados. Porque al consensuar entre otros Estados la capacidad de intervenir, no hay cómo protegerse de eso. Y al mismo tiempo reconoce que estamos frente a un tremendo desafío, dado también por lo que opine la gente, cuya manifestación -la opinión pública- tiene cada vez mayor valor. Y como corolario, la revolución tecnológica, que hace más graves muchas situaciones, no sólo en el sentido del crecimiento de los que más pueden, sino también en la reducción del sistema de seguridad colectiva de las Fuerzas Armadas, ya que es el único lugar donde al reducirse también pueden poder de por medio calidad, de la que nosotros estamos mucho más distantes.
¿Cuál es el camino que nos queda a nosotros? Porque si, como pareciera, al Norte no le importa el Sur, si nuestras posibilidades de incorporar tecnología son imposibles si no nos adscribimos a algún régimen, ¿qué perspectivas más o menos generales, en esta ‚poca de tantos cambios y de plena transición, habría que ir buscando? ¿En qué se concretan esas perspectivas?
General Teixeira: De todo lo que está ocurriendo en el Norte con relación al Sur sólo hay una salida, y es que Brasil y Argentina estén juntos tanto en recursos humanos como en tecnología, en el Mercosur. Aislados no tienen posibilidad de supervivencia, no estamos en condiciones de participar de lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Debemos estar juntos.
Coordinador: En forma reiterada usted menciona el problema tecnológico. Habida cuenta de que las Fuerzas Armadas tanto en Argentina como en Brasil -y creo que en el mundo- han sido punta de lanza del desarrollo tecnológico, ya que las necesidades bélicas hacen al desarrollo de la tecnología y ésta después se horizontaliza hacia el resto de la sociedad para usos civiles, ¿cuál es a su modo de entender, el rol de las Fuerzas Armadas en este nuevo reto, para achicar la brecha tecnológica? Porque el único camino que tenemos para insertarnos es achicar esa brecha y tener algo interesante para vender al resto del mundo.
General Teixeira: Es verdad que la tecnología surge como una imposición de seguridad. Así surgieron las armas nucleares y la conqusta del espacio sideral. Y junto con esto, un conjunto de beneficios que se extiende a los demás sectores de la sociedad. Pero creo que no cabe a las Fuerzas Armadas ser la punta de este proceso. La iniciativa no puede ser de ellas. No tienen competencia para asumir esta posición.
El problema es por demás complejo, y si dependera de las Fuerzas Armadas, para mí no habría solución. Debe ser un proceso integrado, con una participación muy grande de las universidades, de los centros de investigación tecnológica. Existe una tecnología para mejorar las condiciones de producción, que hasta puede importarse, y el país debe invertir en ella.
Hay una tendencia a la privatización, a racionalizar las empresas estatales. Yo estoy a favor de esa privatización. Si no fuera por cuenta del sector privado, ¿quién va a hacer la inversión para investigaciones que puedan sustentar una tecnología de punta? Las grandes empresas multinacionales, ¨van a invertir en tecnología de punta, a no ser en sus casas matrices?
Las empresas privadas nacionales no tienen la pujanza económica para hacer ese tipo de inversiones. En las universidades de Brasil no existe un proceso de confianza que acredite que ellas pueden asumir esa responsabilidad.
Podía pensarse, cuando las empresas estatales eran la mayor fuerza económica después de las multinacionales, que un trabajo ordenado de utilización de las potencialidades hacía posible este tipo de inversiones. Petrobras alcanzó un desarrollo muy grande en perforaciones en la zona marítima, porque tenía la confianza y el apoyo para hacerlo. Telebras tuvo muchos avances en la parte comunicaciones. Pero no hay ninguna otra empresa nacional que pueda sumir esa responsabilidad.
No tenemos estructura para transferir esto a las Fuerzas Armadas. Es un problema de estrategia. ¿Qué estrategia podemos adoptar para adquirir una tecnología de punta que cada vez más nos es impedida?
Este es un problema más serio que la seguridad, porque la política de defensa está insertada en un mosaico muy grande, que se llama política nacional, y donde si no pensamos en esto no tenemos solución.
Y el paso inicial para todo esto se llama educación.
Recientemente se fijaron los niveles de educación en el mundo y nosotros, en Brasil, estamos apenas encima de Mozambique. La educación en Brasil es algo que están padeciendo generaciones y generaciones de brasileños. En las escuelas públicas no se pasa más por exámenes sino por antigüedad.
¿Cómo pensar en resolver un problema de esta complejidad sin dar un paso hacia la educación?
Senador Vaca: Tengo varios motivos para agradecer al General su presencia en este Seminario.
El primer motivo es la sinceridad y la crudeza con las que desarrolló su disertación. Creo que estamos enfrentados a un núcleo de problemas que no admiten el tratamiento tangencial, sino que debe irse al núcleo de ellos, y usted lo ha hecho.
Seguramente esto nos permitir posteriormente reflexionar sobre un conjunto de ideas que usted ha aportado y que, reitero, le agradecemos. También tengo que agradecerle el hecho de que haya coincidido mucho con nosotros.
Esto es tomado a veces como vanidad intelectual, pero quiero aclararle que este no es el caso. Usted habrá podido percibir en la última parte de la conversación un cierto tono hasta angustiado en algunos de los participantes. El saber que en Brasil por lo menos tienen diagnósticos semejantes a los que nosotros tenemos, nos infunde confianza en la posibilidad de encontrar soluciones comunes.
Quiero agradecer también dentro de estos elementos de coincidencia, particularmente la firme convicción que usted tiene, -y estoy seguro de que no habrá necesidad de que vaya nuestro coordinador a persuadir al resto de los brasileños-, pues creo que es expresión en estos momentos de la lucidez brasileña frente a la situación, en cuanto a que la solución para la región está fundada en la acción solidaria, básicamente de Argentina y Brasil. Y que esto incluye la acción solidaria con otros vecinos nuestros.
Hemos Estado realmente mucho tiempo perdiendo energías y recursos en falsas ideas, que nos hacían ver como potenciales enemigos, y que llegaban incluso al tratamiento peyorativo que nos dábamos cuando hablábamos los unos de los otros.
En esta economía de fuerza que debemos llevar adelante, dadas las circunstancias en las que nos estamos desenvolviendo, se encuentra el hecho de que podamos aplicar nuestra inteligencia y voluntad al desarrollo de empresas comunes, que van desde el emprendimiento tecnológico al desarrollo de empresas que pongan en práctica nuestros resultados de la tarea de investigación y desarrollo. También, la posibilidad de encontrar elementos comunes que garanticen no sólo la ausencia de conflictos entre Argentina y Brasil, sino que esa solidaridad argentino-brasileña opere como elemento disuasorio para cualquier otro elemento que intente impedir nuestro desarrollo, todo esto en función de las metas que usted planteó, que son aquí plenamente compartidas.
Por eso, es un poco el retomar la razón de ser de la acción política y gubernamental, como es aspirar a ser un país grande en el que se desempeña un pueblo feliz.
Y en función de todo esto, ya estoy aceptando la invitación que nos formulara para llevar al Brasil los resulltados de esta experiencia que nosotros, más all de cualquier falsa humildad, consideramos que es sustancial para el desenvolvimiento institucional argentino. Y que creo puede ser un aporte interesante para países que está n viviendo situaciones de transición semejantes a la nuestra, como es el caso de Brasil. Por eso desde ya me comprometo a participar en algún encuentro o panel que ustedes planifiquen, y estoy seguro de que encontrar en todos los miembros de este Seminario igual disposición.
General Teixeira: Como dije al inicio, no soy un profundo conocedor ni de estrategia ni de relaciones internacionales. tengo una experiencia que trat‚ de transmitir con la mayor sinceridad posible.
Tengo cierta envidia de no poder participar en Brasil de un grupo tan activo como éste, con tantas contribuciones, tan heterogeneo en información y tan homogeneo en los propósitos y deseos de hacer cosas.
Es realmente un emprendimiento extraordinario para nosotros, los brasileños, participar de este tipo de reuniones. Y para culminar, lo que más me anima es que usted haya aceptado la invitación para ir al Brasil. Tengo la completa convicción de que ser muy útil para nosotros, y más que eso, para Brasil y Argentina. Muchas gracias.
Cuando trataba de ligar algunas de estas variables, no encontre‚ ninguna que pudiera... En€ Argentina hay un proceso de abandono, de desconocimiento de la planificación. Algunos dicen que todavía no tenemos una política nacional de defensa, y este Seminario es una muestára de ello, donde se está buscando de una vez por todas imaginar cómo va a ser el mundo en el 2000, dentro de pocos años, e implementar esas políticas de defensa