Seminario Hacia las Fuerzas Armadas del Año 2000
EL DISEÑO DE LAS INSTITUCIONES DE LA DEFENSA Y SU COMUNICACION SOCIAL
LA EXPERIENCIA ESPAÑOLA
En el marco del Seminario "Hacia las Fuerzas Armadas del Año 2000", el 10 de noviembre de 1992, se trató la temática de la construcción de las instituciones gubernamentales de defensa y la comunicación social de ésta. Los expositores fueron el entonces Secretario de Estado de Administración Militar (hoy Ministro de Educación), D. Gustavo Suarez Pertierra; y el Director General del Servicio Militar, D. Laureano García Hernández.
Moderador: Esta es una reunión muy especial para quienes desde hace dos años y medio venimos llevando a cabo este esfuerzo de comunicación y reflexión entre políticos, académicos y militares en actividad y retirados, ya que tenemos la suerte de que nos haya aceptado la invitación -en el marco de una agotadora agencia oficial de trabajo de su visita a la Argentina- el Sr. Secretario de Estado de Administración Militar, D. Gustavo Suárez Pertierra, quien viene acompañado del Director General de Servicio Militar, D. Laureano García Hernández; del Director de Gabinete del Secretario, D. Miguel Silva; y del Coronel Federico Serrano, Asesor del mismo Gabinete.
Hemos pedido al Dr. Suárez Pertierra que pueda transmitirnos su experiencia desde un órgano central de la defensa en España, ya que ha pertenece a distintas organizaciones del Ministerio como funcionario, siempre con el nivel de secretario de estado, desde prácticamente los inicios de la etapa de consolidación y construcción del Ministerio, que comenzó en un piso de los cuarteles generales y hoy es una verdadera bomba aspirante de las necesidades y las órdenes para los cuarteles generales.
Luego vamos a pedirle a Laureano García, que si bien actualmente es Director General de Servicio Militar, tuvo a su cargo la tarea de crear un instrumento de comunicación social de la defensa que fuera capaz de ser leído por alguien más que los meros expertos, cual es la Revista Española de Defensa, a través de la cual esta problemática llega a la sociedad española.
LA CONSTRUCCION DE UN ORGANO CENTRAL DE DEFENSA
D. Gustavo Suarez Pertierra
Quisiera que mis palabras no suenen a hueco -ya que es una costumbre con la que suelen iniciarse todas las reuniones- si les digo que para mí es una satisfacción personal, pero también un honor, el que se me haya invitado a participar de este Seminario, al cual considero una iniciativa muy importante que por lo que se me ha explicado y por la presencia que aquí observo, me parece que sería necesario transplantar a todos los ámbitos de la vida pública.
La labor de gobierno y la cosa pública están necesitadas de la participación y de la discusión en foros, no simplemente en el foro parlamentario. Esto también es necesario trasplantarlo a ámbitos como el de la defensa, que tradicionalmente se encuentran -por lo menos en España- tan lejanos de las preocupaciones generales de la sociedad.
Eso explica parte de los problemas.
Intentaré hacer una exposición que procuraré breve, acerca de la evolución experimentada por el Ministerio de Defensa de España y de las políticas que en éste vienen llevándose a cabo.
Procuraré ser esencial y no hablaré de todas las líneas de trabajo que estamos realizando. Aprovecharé además para hacer un balance -más para mí que para nadie, pero que les pido a ustedes que compartan conmigo-, de los diez años de gobierno de Felipe González, que están cumpliéndose en este momento en España, y que creo interesantes de hacer en lo que hace al ámbito de la defensa.
Les pido por lo tanto que me permitan referirme al análisis de la evolución de las políticas que se han desarrollado en el ámbito de mi departamento, a lo largo de todo este tiempo.
REFORMA Y CONSTITUCIONALIZACION
Se puede decir que 1977 es la fecha en que se inicia la transición española. Franco muere en 1975 y España va a encontrarse con una realidad de ejércitos distanciados de su entorno social, acostumbrados a intervenir en la vida pública, sobredimensionados, infradotados de medios materiales, y sin la necesaria y adecuada eficacia operativa.
Era necesario implantar un proceso de cambio y esto se consigue con el juego combinado de la atribución de misiones concretas a las Fuerzas Armadas -realizado en la Constitución de 1978 actualmente vigente, que es la Constitución de la democracia española-, y con la encardinación de las Fuerzas Armadas bajo la autoridad política del gobierno, que también es un principio constitucional.
Tras las elecciones de 1982, se inicia un proceso de definición primero y de aplicación después, de una nueva política de paz y seguridad, de distensión de las Fuerzas Armadas, por el cual a partir de este momento la política de seguridad y defensa española y la actuación del Ministerio de Defensa van a caracterizarse por dos ideas: la de reformismo en el ámbito interno, y la de incorporación al mundo exterior, del cual España tiene vocación de formar parte luego de un período muy prolongado de aislamiento.
Sobre esta base, el objetivo global de las políticas del gobierno socialista español descansa en unas cuantas ideas clave: la constitucionalización de las Fuerzas Armadas, la incorporación al mundo exterior, y la aplicación de diversos planes de modernización en las diferentes áreas de actuación más importantes, en lo que se refiera a definir el futuro de los ejércitos.
Me referiré por consiguiente a estas ideas claves, tomándolas como hilo conductor de la exposición.
Respecto de la primera, de lo que he llamado constitucionalización de las Fuerzas Armadas, el elemento sustancial de todo este proceso lo marca la Constitución de 1978. Este es el hito más importante a destacar, y uno de los fenómenos más esenciales -sino el más esencial- de todo el proceso de transición que hemos vivido en España.
La Constitución encarga determinadas misiones a las Fuerzas Armadas, que destaca incluso en su Preámbulo. El artículo 8 ya abre la definición de las misiones de los ejércitos, que se concretan en la defensa de la soberanía e independencia de España, en la soberanía y defensa de su integridad territorial, y en la defensa del orden constitucional establecido.
Para el ejercicio de estas misiones en el juego combinado de las diferentes disposiciones legales (Constitución, leyes orgánicas, leyes ordinarias y otras disposiciones de rango menor) se articulará un sistema de competencias basado en la separación entre lo civil y lo militar, propia de un sistema democrático.
Ello quiere decir que son los órganos constitucionales quienes asumen las capacidades de dirección, mientras los órganos técnicos son quienes ejecutan desde una perspectiva de profesionalidad las órdenes que se les imparte.
Las consecuencias más significativas de este planteamiento serían la neutralidad de los ejércitos frente a cualesquiera opciones políticas existentes, y la imposibilidad de intervención de las fuerzas armadas sin un previo requerimiento de la autoridad legalmente establecida.
Según esto la dirección política de la defensa se atribuye al gobierno. Se distribuye entre el Presidente del Gobierno y el Ministro de Defensa, mientras que la función técnico ejecutiva se atribuye por un lado al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD, figura que viene a ser el Jefe del Estado Mayor Conjunto), que aparece por primera vez en nuestra legislación real en 1984, con funciones de coordinación y empleo operativo de las fuerzas; y por otro lado, a cada uno de los Jefes de Estado Mayor de los ejércitos de tierra, armadas y Ejército del aire, quienes dependiendo directamente del Ministro de Defensa, tienen la función de mantener instruído al Ejército que mandan.
Paralelamente va creándose una estructura que se consolida a medida que pasa el tiempo, de centros directivos con el rango de direcciones generales en el departamento, que son los responsables de la preparación, dirección, supervisión y control de la ejecución, de las diferentes políticas que en el Departamento vienen realizándose.
Esta estructura está hoy consolidada, creemos, y no puedo detenerme más en ella, porque sería probablemente agobiante. Quede por consiguiente la idea de que en el proceso, en el tiempo que va desde 1977 hasta la actualidad, pero fundamentalmente desde los primeros años de la década del 80, se configura un Departamento ministerial, estructurado de una manera análoga a cualesquiera otros departamentos ministeriales del conjunto de la alta dirección política española.
En definitiva, se ha constituído un modelo constitucional de tratamiento de las fuerzas armadas, mejor dicho, del tratamiento de la política de defensa y de la política militar, que se conviene plenamente con los sistemas de los países de nuestro entorno y que podría incluso servir como ejemplo para alguna aplicación de carácter exterior.
LA INTEGRACION EN EL MUNDO
La segunda idea clave que quisiera destacar es la idea de lo que he llamado la integración en el mundo exterior.
En 1986 nos encontramos frente a un año clave para nosotros. En ese año se produce el referéndum para el ingreso en la Alianza Atlántica (NATO). Es ese momento el que permite establecer relaciones con los EE.UU. en un plano de igualdad, y es también el momento en que se produce el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea.
Posteriormente llega una evolución vertiginosa de los acontecimientos, que producen para todos y desde luego también para España -que acaba de incorporarse al mundo exterior- un cambio de escenario en términos extraordinariamente radicales.
En este campo de actuación España está apostando a lo que denominamos identidad europea de defensa, desde la cual propiciar un clima de distensión y cooperación que favorezca la paz, y desde el profundo convencimiento de que sólo será posible alcanzar y mantener esa paz si se posee la nítida percepción de que la seguridad se encuentra garantizada.
En este ámbito hay que ubicar la participación española en los diferentes foros en los que se encuentra presente (la Comunidad Europea, la NATO, la Conferencia para la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) o la Unión Europea Occidental (UEO), como pilar propiamente europeo de la defensa en el ámbito de la unión política europea.
En este ámbito hay que situar igualmente los planteamientos en lo que se refiere al trabajo bajo bandera de las Naciones Unidas en las operaciones de paz, que España ha venido desarrollando, y cuestión en la que también ustedes tienen buena experiencia.
Nuestras fuerzas van a coincidir ahora en Yugoslavia, y permítanme que haga este recuerdo ahora de las fuerzas españolas, cuando el grueso de ellas están precisamente marchando para esa región desde sus bases en la Península. Esta intervención se ha hecho también por nuestra parte en diversoso lugares de Africa, América y Europa, y responde a los mismos principios de internacionalización de la función de defensa.
La idea quedaría completa si se hiciera una referencia -que es todo lo que me voy a parmitir hacer- a la presencia española en un lugar inestable, como el de la zona del Mediterráneo, y a la relación en materia de cooperación en materia de defensa de los países iberoamericanos, siguiendo esa vocación española (1).
Todo ello estará vertido en directivas de defensa nacional, que periódicamente aprueba el Presidente del Gobierno y cuyo último ejemplo dta del mes de mayo de 1992 (2). Allí se contienen los riesgos existentes, los medios necesarios de índole política y de índole técnica para hacer frente a esos riesgos, y algunas directrices finales para als políticas de defensa y militar española.
LA MODERNIZACION INSTITUCIONAL
La tercera idea clave a la que voy a referirme es la que he denominado procesos de modernización, en las miras fundamentales de actuación y de trabajo en el ámbito del Departamento.
Entre ellas voy a permitirme destacar algunas que me parecen más esenciales por lo que en su momento significaron, o por la importancia que en el ámbito de cualquier organización de la defensa es necesario darles. Voy a referirme por consiguiente a la política de personal, que engloba muchas otras políticas en su conjunto, y finalmente a las políticas relativas al material.
Uno de los primeros procesos de modernización puesto en marcha desde el Departamento fue el de la reforma de la justicia militar. Del esfuerzo aplicado a la cuestión basta poner de manifiesto gráficamente si se indica que fue un proceso que se desarrolló a través de cinco grandes normas jurídicas de rango legal.
Estas disposiciones jurídicas en su juego conjunto plantearon una reforma de la justicia militar que, puestos a esencializar, se basan en tres principios fundamentales, los cuales a su vez traen causa de lo que dispone la propia Constitución española vigente.
El primero consistió en la reducción de la justicia militar a lo que consideramos su ámbito propio, después de un período muy dilatado de tiempo que acaba más o menos en el año 1985, en el que la extensión del ámbito jurisdiccional militar, la extensión de los delitos militares, llegó a ser verdaderamente extraordinaria.
En estos momentos únicamente son delitos propios a tratar en el ámbito de la justicia militar aquellos que se definen como delitos militares en los Códigos Penales militares españoles.
Por dar un dato, el delito de rebelión militar no está considerado como un delito militar sino como un delito introducido en el Código Penal común.
El segundo de los principios que hemos aplicado a esta reforma -por seguir siempre con la esencialización que habíamos prometido-, es el de la separación entre lo penal y lo disciplinario, o lo que es lo mismo, la separación entre las conductas basadas en las disciplinas y aquellas que por entrañar delito son jurisdiccionalmente sancionables. Esto da la posibilidad, creemos nosotros, del cuidado de la disciplina por parte de los mandos de una manera inmediata, sin necesidad de recurso en los tribunales de justicia.
Por último, y esto sí viene de un principio constitucional perfectamente establecido, la reforma de la justicia militar se basó en la inclusión de la justicia militar en el poder judicial único del Estado. Para ello aparece, con un juego combinado de diferentes principios y normas jurídicas, una Sala de lo militar en el Tribunal Supremo Unico de la Nación.
Procesos modernizadores en la política de personal
Este es un gran campo de actuación, en el que quisiera referirme a varios aspectos: el régimen del personal profesional y los procesos que han incidido en materia de enseñanza y capacitación millitar; el ámbito propio del servicio militar -donde ha recaído una importante reforma reciente de nuestra patria-; y por último el ámbito propio de la tropa profesional, que es un desafío que tenemos presente.
El régimen del militar profesional es uno de los elementos que ha comportado mayor esfuerzo para el Ministerio de Defensa español, en orden a su definición modernizadora.
De lo que se ha tratado es de preservar la naturaleza de la actividad militar como una actividad de interés público, que por tratarse de una función pública forma parte en general -y con las debidas peculiaridades que quizás después se pueden detallar- de la función pública general española.
El marco global de la función militar se estableció por una ley muy importante, que constituye un hito importante en nuestro proceso de modernización de 1989, y que lleva el número de Ley 17.
Llega la ley desde una legislación dispersa, confusa y a veces hasta contradictoria, propia de los tres ministerios millitares que existieron hasta el año 1977 en España.
El régimen del personal militar queda definido en el texto legal por diferentes aspectos. Los principales serían la ordenación jerárquica de los miembros de las fuerzas armadas por sus empleos militares; las condiciones de ingreso y retiro; los sistemas de evaluación, provisión y ascenso, o la normativa sobre provisión de destinos y situaciones administrativas. Se trata de un gran texto legal que trata de regullar el régimen de carrera del personal militar profesional -me refiero a los cuadros oficiales y suboficiales- desde que se produce su primer contacto e ingresan a las fuerzas armadas, hasta el momento en que se produce su pase a la reserva o retiro de la vida militar.
Paralelamente a este proceso de ordenación de la carrera han venido funcionando procesos de dimensionamiento basados en diferentes leyes y otras disposiciones jurídicas. Los procesos de dimensionamiento de los ejércitos han dado tan buenos resultados que permiten ver con un cierto optimismo la posibilidad de conseguir para el final de esta década la conformación de unas fuerzas armadas españolas para el futuro en los términos del mandato parlamentario, que desde 1991 tenemos y en lo que no me voy a detener.
Otro proceso de modernización incide en el proceso de la enseñanza. Dos son aquí los principios fundamentales que hemos venido manejando.
En primer lugar, la integración de la enseñanza militar en el sistema educativo general del Estado. Esto habría que matizarlo mucho, pero basta con que quede el principio por si puede suscitar algún interés. Un ejemplo podría ser que puede funcionar con títulos de caraácter equivalente, en lo que se refiere a la enseñanza militar superior, a lo que serían los títulos universitarios.
El segundo de los títulos sería que la enseñanza militar en España está servida de una manera no exclusiva pero sí en su parte fundamental con la estructura docente propia del Ministerio de Defensa, léase, de las fuerzas armadas.
La estructura docente propia de las fuerzas armadas es muy potente, tanto en el ámbito de la formación y perfeccionamiento, como en los altos estudios militares, y tanto en lo referido a los estudios superiores como a los de escala media o escala básica de los suboficiales.
En estos momentos esta estructura alcanza hasta unos setenta centros docentes en el ámbito de nuestra organización. Solemos distinguir cuando nos acercamos al modelo de enseñanza unas cuatro o cinco áreas fundamentales de actuación, en las que en estos momentos estamos empeñados.
La primera de ellas haría referencia a nuevos planes de estudios. Están comenzando a funcionar para la escala superior desde el inicio de este curso académico, que en España comienza el 1 de setiembre. Trabajamos en el área de acceso a la enseñanza superior, en el de integración de los centros docentes militares, en el régimen del alumno y en el régimen del profesor.
En el fondo trabajamos con directrices similares a las establecidas para el estudio de cada uno de los niveles por el sistema educativo general, teniendo en cuenta las peculiaridades del ejercicio profesional en las fuerzas armadas, que se caracteriza por la conducción de hombres, por el empleo de determinados medios técnicos, y en definitiva por su carácter de depositarios de medios de fuerza.
Dentro del ámbito de los procesos de modernización en materia de personal se encuentra el ámbito del servicio militar, custión a la que los gobiernos españoles le han dado mucha importancia, porque la tiene en sí misma y porque es un elemento de contraste social muy importante que además no se ve excluído -como lo serían otros- de la lucha partidaria que normalmente se plantea en cada confrontación electoral.
Siempre ha estado incluído en los programas de modernización de las fuerzas armadas.
Sin hacer referencia al pasado, tenemos una ley nueva que comenzó su vigencia el 1 de enero de 1992. Creemos que con esta ley, que entraña el respeto al servicio militar obligatorio, se establece una virtualidad que abre vías suficientemente eficaces para la incorporación de los ciudadanos españoles a la defensa nacional. Estando el diseño que maneja la ley en íntimo contacto con la naturaleza de ejército que queremos alcanzar para el futuro. El mandato parlamentario, al que antes me referí, define que al final de la década el ej0rcito español ha de tener una composición de carácter mixto, que nosotros queremos situar en un 50%. El 50% de nuestro ejército sería profesional, y el 50% sería ejército procedente de la conscripción.
Sólo citaré dos o tres aspectos novedosos en nuestro nuevo sistema de servicio militar.
El primero es la reducción en el tiempo, aunque no hemos sido tan valientes como el proyecto que ha sido presentado en las Cámaras argentinas. En estos momentos se ha reducido el tiempo del servicio militar desde 12 meses en los tres ejércitos hasta 9 meses, con la aplicación de la nueva ley.
El segundo elemento importante de esta regulación estaría dado por lo que hemos dado en llamar la personalización del servicio.
La ley pretende integrar una serie de elementos que permitan la manifestación de preferencias por parte de los jóvenes, que serán tenidas en cuenta en la medida que lo permitan las necesidades de las fuerzas armadas, en lo que se refiere a poder no tanto elegir pero sí manifestar su preferencia acerca del momento en el que quieren ingresar, la edad en la que lo quieren hacer, el lugar donde quieren desarrollar sus servicios o el área de actividad en que quieren hacer su servicio militar.
Todos estos son elementos de personalización del servicio, qu están insertos en nuestro nuevo régimen del servicio militar.
Por último, en lo que se refiere a los procesos de modernización en materia de personal, ha sido muy importante para nosotros y desde luego lo es para el futuro desde la perspectiva de la definición de unas fuerzas armadas de carácter mixto, la incorporación de soldados y marineros profesionales a nuestros ejércitos.
Pues bien, después del funcionamiento de otros modelos, desde 1984, de los que hemos recibido una importante enseñanza, acabamos de implantar un nuevo régimen para los soldados y marineros profesionales en España, que se define por tratarse de una relación de servicios de carácter temporal, sin perjuicio de las posibilidades de promoción (por citar sólo un dato, se reserva a los soldados y marineros profesionales el 60% mínimo de las plazas de ingreso a los cuerpos oficiales en cada una de las convocatorias). Se caracteriza por ser un acceso abierto a todos los españoles, hombres o mujeres, tengan o no cumplido el servicio militar, y por poner en práctica determinados instrumentos que me he adelantado a comentar, relativos a la promoción profesional o a la formación dentro de las fuerzas armadas, para posibilitar una reintegración sin traumas a la vida civil, cuando termine el compromiso temporal al que se halla vinculado el soldado.
Está en marcha ahora una convocatoria de 3.000 soldados y marineros profesioonales, que unidos a prácticamente 22.000 que vienen del sistema anterior, nos permitirán comenzar el año próximo con unos 25.000 soldados y marineros profesionales.
Por último, me voy a referir a las políticas relativas al material. A pesar de todas las dificultades económicas, que también en España se dan y especialmente para el Ministerio de Defensa, a lo largo de este año de 1993 y probablemente del ejercicio económico del año 1994, unas fuerzas armadas como las que pretendemos, menos intensivas en recursos humanos, requieren una mayor proporción de recursos materiales de aplicación.
Los países como España, que tienen una dimensión económica e industrial media, deben potenciar su participación en programas de cooperación internacional.
En eso ha consistido entre otras cuestiones la aplicación de los procesos de modernización al ámbito de las políticas de material, que vienen aplicándose desde el Ministerio de Defensa.
Ello ha permitido conseguir determinados beneficios de escala, por un lado, y a integrar por el otro una serie de contraprestaciones que han venido dando resultados para la industria española del sector militar y no militar.
Todo ello nos ha permitido también adquirir una serie de instrumentos de carácter tecnológico industrial que permiten mantener sobre la cuestión un razonable grado de soberanía, y todo ello teniendo también presente que la interrelación con las políticas respectivas de nuestros países aliados dentro del marco general de reducción de armamento y de gastos de defensa, también es necesario materializarlo en España.
Otros procesos de modernización e ideas claves de actuación podrían seguramente destacarse. Pero yo creo que esto es probablemente material suficiente para hacer un balance de lo actuado y para seguramente suscitar algún interés entre ustedes, que luego podríamos contrastar. Muchas gracias por su atención.
LA COMUNICACION SOCIAL DE LA DEFENSA
D. Laureano García
Comenzaré sin más preámbulos y sólo con una advertencia, y es que desde hace un tiempo yo no me encargo en el Ministerio de Defensa de las tareas de comunicación social, y es probable que haya olvidado lo más importante.
En este momento soy Director General de Instrucción Militar, pero desde luego no puedo abjurar de mis orígenes en el Ministerio, donde durante algunos años me dediqué a estas funciones.
Sinceramente creo que no existe una teoría acabada sobre comunicación social de la defensa, ni tampoco un modelo que pueda decirse que sea contrastado y eficaz. Cuando digo esto me refiero a que los presuntos modelos o teorías que a veces se difunden entre los especialistas en sociología militar, me producen una enorme inquietud, porque tienen algo en común que intelectualmente me parece de difícil aceptación, como es la subordinación sin más, sin matices, de la comunicación social a las decisiones de quienes tienen el poder. Esto sería materia para discutir tal vez por mucho tiempo.
Sí quiero decir qué no es mi opinión la comunicación social. Desde luego, en el ámbito que nos ocupa no es subsidiaria de la inteligencia militar ni de lo que convencionalmente se ha dado en llamar la seguridad nacional.
Por el contrario, la comunicación social tiene entidad propia, y se justifica por el fin de satisfacer una demanda de información que es inherente a la sociedad desarrollada o industrial.
Por ello estamos entonces ante un binomio (defensa nacional - comunicación social) que está en permanente interacción, generando un equilibrio no siempre fácil y no siempre satisfactorio para las partes.
¿Cómo se resuelve esta tensión en el equilibrio?
Hay tradicionalmente dos maneras. La primera es por el acercamiento, y la segunda por la sumisión o la imposición de una de las partes del binomio por sobre la otra. Quizás esta última pueda ser más funcional, pero es desde luego más peligrosa, porque lo que produce generalmente es separación, incomunicación e incomprensión. Por lo tanto, soy bastante más partidario del acercamiento.
Si hay que definir en pocas palabras los elementos de este binomio, una definición muy corriente del concepto periodístico -que es donde se contiene el flujo de la comunicación social, e incluso es una obligación imperativa para el informador-, es la difusión contínua de lo que sucede, importante o interesante, y que interesa a lectores, radioyentes o televidentes. Y la defensa nacional es la movilización, la puesta en tensión, de los recursos morales y materiales de una nación. Son dos elementos muchas veces difíciles de conciliar.
Decía que no conocía una política o un modelo acabado de comunicación social de defensa, y por lo tanto voy a limitar mi corta exposición a tratar de narrarles lo que hemos hecho en el Ministerio de Defensa de España acerca de este tema, donde en algunas cosas nos ha ido mejor que en otras. Es evidente que hemos cometido algunos errores, y que también hemos tenido algunos aciertos, sabiendo que los modelos no son transplantables en ningún caso.
Quiero sí hacer brevemente una referencia histórica, para señalar que cuando en España recuperamos la convivencia en democracia, vimos con bastante nitidez que si hubiese que definir el cuadro que presentaba este binomio, era el de un claro divorcio entre los ejércitos y la sociedad; dos partes de un todo que vivían de espaldas.
Existen razones históricas, no para justificar sino para entender, que esto haya sido así. Creo que el Secretario habló de algunas de estas causas. Si hacemos un inventario muy rápido debemos decir que disfrutábamos de un período de paz dilatado durante cincuenta años. Desde hace dos siglos España no ha sufrido ninguna agresión del exterior. Es importante también admitir que la historia de España en los últimos siglos está marcada por la pérdida de viejos territorios peninsulares que se asocian a la pérdida de batallas concretas. También es importante apuntar al intervencionismo, a la participación activa de militares en la vida política a lo largo del siglo XIX y de buena parte del presente siglo; y como acontecimiento más reciente, el hecho de que hasta hace pocos años las fuerzas armadas, y en particular uno de los ejércitos de España, tenía clarísimas responsabilidades de orden público.
Todo esto no justifica pero ayuda a entender ese apriorismo por el que la sociedad juzga a los militares, y también esa falta de interés -cuando no de rechazo- de los propios ámbitos docentes respecto de la defensa nacional, y de la necesidad de crear conciencia acerca de ella.
Ante este panorama, decía el Secretario que en España hemos realizado una tarea que creo muy importante, de constitucionalización de las fuerzas armadas o de la defensa nacional.
Además de construir un marco legal estable y eficaz, vimos que teníamos una apremiante necesidad de normalizar la relación de las fuerzas armadas con la sociedad y viceversa, y para eso -entre otras medidas- tratamos de generar a través de los medios de comunicación social un nuevo sistema de relación, empezando por constituir un equipo mixto de civiles y militares para integrar una política de comunicación que permitiera elaborar programas de acercamiento, para que esos dos elementos del binomio -medios de comunicación y los responsables de la defensa nacional-, tuviesen capacidad de llegar a códigos comunes y a utilizar lenguajes -si bien no comunes- convertibles.
Para ello realizamos dos líneas de trabajo. Una de ellas era transmitir a determinados informadores documentación e información relativa a la defensa nacional, la organización de los ejércitos, la vida en las unidades. En definitiva, especializar a un grupo de periodistas en las tareas de la defensa nacional.
Una de las partes atendía a la otra, y así se hizo a la inversa.
Tomamos oficiales de los ejércitos, les transmitimos un bagaje de conocimientos sobre comunicación social, para que pudieran hacer esa labor de intermediación entre la Fuerza y los medios de comunicación. Hemos tomado ya alguna experiencia de ello, aunque fue un poco desalentador, porque al poco tiempo de terminar el segundo curso de comunicación social para militares, y el segundo seminario de defensa y fuerzas armadas para periodistas, comprobamos que una buena parte de los que habían adquirido esa información ya no estaban -ni unos ni otros- en funciones propias de comunicación y defensa.
En realidad, recuperamos rápidamente el aliento y vimos que esa situación, en principio algo negativa que desmontaba la dirección del programa, tenía muchas más virtualidades de futuro de lo que calculábamos inicialmente. Estamos comprobando con cierta frecuencia que periodistas que habían hecho este curso y ya no hacían información de defensa (sin decir que por nuestro seminario hayan progresado en sus redacciones), se encontraron en puestos de mayor responsabilidad, y no caben dudas de que cuando tienen que tomar decisiones respecto de la información, saben de qué se trata. Incluso, no digo que tengan una predisposición favorable, pero por lo menos el conocimiento suficiente para interpretar lo que a veces subyace debajo de fenómenos efímeros o de coyuntura de noticias, lo que nos obliga a hacer un esfuerzo continuado en seguir, periódicamente, formando informadores.
Lo mismo ocurrió con los militares, y eso muy a nuestro pesar, porque teóricamente creíamos que sobre esos sí teníamos capacidad de decir que estas personas deberían quedarse en esa función el tiempo que fuera necesario. Pero la vida militar varía anormemente, y las necesidades de proyección de carreras y de destinos hacen que estas personas vayan a otras tareas.
Y hemos llegado exactamente a la misma conclusión, en el sentido de que nunca será ocioso el conocimiento adquirido, y que cualquiera que sea el puesto que tengan dentro de las Fuerzas Armadas, no cabe duda de que esta formación en comunicación social redundará en beneficio de sus relaciones con la sociedad.
El precio ha sido redoblar el esfuerzo para mantener con carácter estable un curso de seis meses por año, para la formación de oficiales de las fuerzas armadas en comunicación social, mediante un acuerdo con la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Complutense de Madrid. Son profesores titulares de la universidad quienes les imparten docencia a lo largo de seis meses; a los periodistas, son los funcionarios del propio Ministerio quienes lo hacen, con el concurso de los cuarteles generales y de los ejércitos, los que nos ayudan a organizar estos seminarios que con carácter periódico venimos celebrando.
Naturalmente, además de este flujo recírpoco de militares y periodistas y viceversa, tuvimos una clarísima decisión de hacer una política diáfana de comunicación.
Quiero hacer aquí un pequeño paréntesis. Creo que siempre hay que guardar los secretos, pero para que se guarden tienen que ser muy poquitos. Habíamos percibido también que había una propensión -incluso creciente y durante mucho tiempo- a que cosas absolutamente livianas o intrascendentes se guardaban, se protegían, no bajo la clasificación formal u oficial del secreto, pero sí de foorma oficiosa.
Nos comprometimos con nosotros mismos a fomentar una política de comunicación diáfana.
También nos propusimos agilizar la respuesta a la demanda de información de los medios, y completamos todo esto con la edición y difusión de material impreso, dirigido a distintos sectores del público. Así hicimos historietas dirigidas a los niños, para explicarles cómo son las fuerzas armadas, la vida de los ejércitos. También hicimos folletos dirigidos directamente a los afectados por la obligatoriedad del servicio militar. Hicimos otros dirigidos al sector financiero, empresarial, sobre datos y cifras de la defensa, de programas, adquisiciones, etcétera. Y en el ámbito audiovisual hicimos un cortometraje, que llamamos Fuerza para la Paz, realizado por un director de cine, acerca de la definición que España está realizando de su incorporación al ámbito de defensa europeo.
Una vez que teníamos productos dirigidos a sectores diferentes, nos embarcamos en la edición de la Revista Española de Defensa, que tiene como virtud -en contraste con la parcialización de los otros elementos-, como los antibióticos de amplio espectro, que la pueden leer tanto políticos como periodistas, empresarios, universitarios, etcétera.
Esta es nuestra experiencia. En algunos casos, los resultados han sido altamente alentadores, y en otros las cosas no han funcionado tan bien. Creo que si alguna conclusión importante podemos sacar, es que el esfuerzo de acercamiento vale la pena, que la práctica diaria demuestra que los errores son mucho más hijos del desconocimiento que de la mala fe, y que el esfuerzo continuado al que nos vemos sometidos, de tener que reiniciar cada año la formación de periodistas y de oficiales, creo que vale la pena. Quizás sea ésa la siembra más importante que en esta materia están haciendo en el Ministerio de Defensa, para que en los años venideros esa situación de divorcio, de esas dos mitades de espaldas, pueda ser diferente.
Así lo creemos y así lo esperamos. Muchas gracias.
DEBATE
Participante: Quiero destacar lo valioso de las exposiciones que hemos escuchado, y también de la transición española como enseñanza muy importante para países como el nuestro, que se encuentra desarrollando su propia transición.
Quisiera hacer un pequeño comentario y luego una pregunta sobre distintos temas. El comentario es el siguiente: escuchaba con atención la disertación del Dr. Suárez Pertierra en el sentido de destacar que una de las características fundamentales de la transición española había sido la de buscar la distinción entre los aspectos militares y los aspectos civiles, en relación a la función de las fuerzas armadas.
En este sentido creo que es una función probablemente no completada, desde el momento en que la Constitución de 1978 señala, entre las misiones de las fuerzas armadas, la de defensa del orden constitucional.
Tengo además referencias de que se trata de una misión que no fue establecida sin discusiones, desde el momento en que la ley de policía de España, de 1978, establecía como misión de los cuerpos policiales y de seguridad la defensa del orden constitucional, misión que desapareció posteriormente, de acuerdo con la condición de la ley de 1986, también sobre cuerpos policiales y fuerzas de seguridad. Esto también se refleja en las funciones del Centro Superior de Formación para la Defensa, organismo de inteligencia dependiente del Ministerio de Defensa de España, que también tiene entre sus funciones y refleja en su estructura esta defensa del ordenamiento constitucional.
Esta es la reflexión. La pregunta es la siguiente: es evidente que estamos ante una situación internacional muy particular, y uno se pregunta si en estos momentos la vieja incógnita entre la defensa europea por una parte, y la defensa atlántica o la supervivencia de la alianza atlántica, por la otra, no estará un poco más cerca de resolverse en favor de la defensa europea.
En este sentido, si bien es cierto que la Unión Europea Occidental de alguna manera estaba destinada a constituir el pilar europeo de la OTAN, parece cada vez más evidente que la misión de la OTAN está desdibujada. Por otra parte, tal vez la propia elección de Clinton signifique de alguna manera una forma de repliegue de los EE.UU., aunque sea muy gradual, en sus responsabilidades de defensa internacional.
Me pregunto si en estos momentos España no se estará planteando un mayor componente de predominio de la defensa europea, una visión de defensa más volcada hacia Europa, que con respecto a la integración de la Alianza Atlántica, sin perjuicio de que probablemente la misión de esta Alianza también evolucione.
Dr. Suárez Pertierra: Voy a tratar de ser bastante telegráfico para dar lugar a otras preguntas, pero me gustaría reflexionar también sobre lo planteado en primer lugar.
Tengo la sensación -aunque no el recuerdo vivo-, de que entre las misiones constitucionales que se asigna a los ejércitos (ya es un planteamiento importante el que se les asigne estas misiones desde la Constitución), no es precsiamente la defensa del orden constitucional la que causó mayores problemas. Más bien, creo que fue lo referido a la integridad territorial de España, por determinados fenómenos de índole nacionalista y por su conexión con el fenómeno del terrorismo, en cuanto a la referencia que hay a la soberanía independencia y a la defensa del orden constitucional.
De todos modos, el integrar las fuerzas armadas al orden constitucional y a su defensa ha sido un elemento básico de la Constitución de 1978, porque el juego combinado d los preceptos constitucionales no permite el recurso a los elementos de fuerza, si no es bajo la autoridad del Gobierno. De modo tal que uno de los elementos que van a definir ese proceso de constitucionalización de los ejércitos es la imposibilidad de la intervención sin requerimiento del poder público, constituído con arreglo de los principios constitucionales. Esto cierra bastante el círculo.
Lo que sí se discutió en el proceso constitucional fue si la Guardia Civil, que es un cuerpo armado de naturaleza militar, constituye o no fuerzas armadas.
Y finalmente se decidió, a través de diversas discusiones parlamentarias, que no tuviera asiento en la referencia que la Constitución hace a las fuerzas armadas, donde no aparece la Guardia Civil.
Esto es lo que puede explicar determinados planteamientos de la ley de 1986 de fuerzas y cuerpos de seguridad, porque allí está integrada por un lado la Guardia Civil, y por el otro el cuerpo civil de Policía Nacional, que en tiempos anteriores también había sido un cuerpo de naturaleza militar.
Por otra parte, el CESIT depende del Ministerio de Defensa, pero no es la inteligencia militar, sino la inteligencia del Estado.
La apreciación que tenemos desde España del tema OTAN (si además lo complicamos con la CSCE), es: ante el nuevo escenario estratégico auropeo se ha producido un cambio de planteamiento de la Alianza Atlántica, que seguramente ya antes estaba apuntado y que por eso no ha sido tan traumático.
Desde este punto de vista, creo que la Alianza tiene que desarrollar contenidos en su función que ya existían antes de la Carta de París, como ser los de mantenimiento de la paz y favorecimiento de los procesos de distensión. Tiene que adaptarse -por decirlo de un modo gráfico- con la conversión de su actividad en más política.
Como ejemplo de lo que estoy diciendo, en el momento en que se produce el desmembramiento del Pacto de Varsovia se constituye un Consejo donde tienen asiento los países del Este de Europa, que no pertenecen ya al Pacto, y los países de la Alianza Atlántica.
Seguramente el problema es cómo conectar esto con lo que hemos llamado "los dos pilares europeos propios de la defensa". Desde esta perspectiva, para nosotros la Alianza Atlántica es un elemento de complementariedad, pero también desde la perspectiva de la estabilidad europea, donde si bien en estos momentos hay que decir que no presenta amenazas, sí existen determinados riesgos en la teoría del planteamiento militar que afectan al conjunto de las naciones de Europa, por no hablar del Mediterráneo.
Mientras que en el caso de la UEO, pilar europeo propio de la defensa, es un plantamiento del que los gobiernos europeos han estado sucesivamente convencidos, y lo estamos hoy desde luego. Es un elemento que por su complejidad aparece como un punto más lejano, habiendo decidido que constituya el elemento propio de defensa. En este sentido el organismo se ve revitalizado, desde esa existencia más o menos latente que mantenía sin mucha presencia externa dentro de las organizaciones internacionales. Revitalizada la UEO aparece la idea de constituir una defensa común, pero con la definición previa de principios políticos de defensa común, lo cual está contenido en el Tratado de Unión Política Europea.
Es decir, el Tratado de Maastricht (ahora en discusión; nosotros hemos obtenido ya su referéndum parlamentario) prevé que la UEO siga siendo el elemento de defensa de la unión política europea, comience a trabajar y se constituya en una serie de organismos en la definición de una política de defensa común, para llegar en su caso a una defensa común europea, que desde mi perspectiva se encuentra todavía muy lejana.
Para concretar un poco más, la idea del cuerpo de ejército franco-alemán, que es una idea más o menos real en estos momentos, desde nuestra perspectiva se ve con simpatía, aunque por ahora como mucho mandaremos observadores. Quiere decir que hasta que las líneas de la defensa europea queden más clarificadas como elemento básico de la unión política, no podrá ponerse en práctica una defensa europea.
Participante: Quisiera un poco más de precisión en esta última idea, porque para analizar lo que puede suceder en cada uno de los escenarios nos es difícil, desde esta parte del mundo, interpretar cómo frente a un problema, un conflicto o una crisis, intervienen las Naciones Unidas (el Consejo de Seguridad).
Por un lado, el Consejo de Seguridad Europeo se ha ampliado con los países del Este. Por el otro, encontramos el conflicto de Yugoslavia, donde están actuando sin embargo fuerzas de la OTAN y fuerzas de la UEO, pero sin que las primeras estén subordinadas a las segundas, que comandan la operación, a la que sin embargo la OTAN se adapta.
Me interesa también el tema de la adhesión de España a este ejército franco-alemán. Quisiera saber cómo cree usted que todo esto va a orientarse en un futuro de muy corto plazo.
Dr. Suárez Pertierra: Como en estos momentos las cosas están tan necesitadas de un asentamiento, creo que difícilmente se puede concretar mucho más.
Quizás esto sea lo que explique que, viendo con simpatía la intervención de la OTAN y la UEO en Yugoslavia, esa intervención se acabe arbitrando bajo la bandera de las Naciones Unidas. Es decir, aunque nosotros no estamos integrados en la estructura de la Alianza, pertenecemos a ella y pertenecemos a la UEO. Puede haberse arbitrado algún sistema de intervención quizás más difícil para la Alianza, pero la UEO hubiera sido un foro perfecto, porque para eso ha estado pensado.
La cuestión ha sido tal vez tan compleja que se ha optado por la fórmula clásica -que además ha venido dando resultados conocidos-, que es intervenir bajo la bandera de las Naciones Unidas, bajo la que están las tropas argentinas y también las españolas. Y en esto nosotros creemos que no conviene correr demasiado.
Participante: En un seminario realizado en la Embajada de Francia hace unos días, creí percibir que el Secretario de Defensa francés, en su exposición, dió la sensación de una mayor autonomía de Francia respecto de los organismos europeos, y algo similar percibimos desde aquí de Alemania. ¿Puede completar esat apreciación?
Dr. Suárez Pertierra: Francia tiene una posición particular en relación al tema OTAN que es conocida, aunque sin embargo está interviniendo en Yugoslavia bajo la bandera de Naciones Unidas y se ha comprometido en términos de firma del Tratado de Maastricht y su posterior referendo por el Parlamento, y también se ha comprometido en relación a la UEO.
En este sentido creo que el caso francés, con las trabas fundamentalmente de su relación específica con la OTAN, no tendrá diferencias en relación con España en lo que se refiere a la construcción de la unidad política europea.
En el caso de Alemania, que apuesta decididamente por el Tratado, sí existe una diferencia en lo que se refiere a su posibilidad de actuación en el exterior. Alemania tiene una prohibición constitucional en relación a la posibilidad de que sus tropas puedan acudir al exterior. Por consiguiente, o no interviene en el caso Yugoslavia, o si lo hace es por la aplicación de otros medios que no sean mandar tropas u otros elementos a la zona.
Con relación a la cuestión del cuerpo de ejército franco-alemán, decía que es una idea que vemos con simpatía desde la perspectiva de que parece que trabaja hacia la concreción de la defensa común como prevé Maastricht. Sin embargo, nos parece una idea tan incipiente -al menos para nosotros-, que no nos atrevemos a dar ningún paso de integración de nuestras fuerzas a ese cuerpo de ejército. Creemos que hay que dar tiempo al tiempo, y esperar que funcione.
Precisamente desde esta perspectiva, creemos que mantener el puente transatlántico a través de la OTAN, dota de estabilidad a toda esta relación de fuerzas armadas.
Participante: Veo que estos tres roles militares de lo que podríamos llamar funciones tradicionales, de alguna manera son comunes a inquietudes que también nosotros tenemos en esta parte del mundo; y creo que nos estamos acercando, quizás muy tentativamente, a esos tres desarrollos.
Le pediría un poco de ampliación de información respecto a las fuerzas de paz españolas. Tengo la idea de que se organizan en función de elementos, unidades y seguridades íntegras. Me gustaría saber más en detalle cómo vienen organizándose y si tienen algún entrenamiento, alguna educación especial para ese tipo de tropas.
Dr. Suárez Pertierra: Tenemos una cierta tradición muy moderna de participación en estas misiones internacionales. Estuvimos presentes en los procesos de vuelta a la normalidad de la democratización, de vigilancia de procesos electorales; estuvimos presentes en Angola, Nicaragua, y en estos momentos en El Salvador.
La presencia de la Fuerza Aérea en Africa se hace con las tripulaciones, los aparatos a los que sirven, etcétera. Pero en el caso de Centroamérica ha sido con oficiales de los ejércitos de tierra y de infantería de marina. No ha habido presencia de tropas constituídas en unidad, al contrario de lo sucedido con una corta presencia en el corte de Irak, cuando se planteó el problema de los refugiados, producto de la solución del conflicto del Golfo. Allí intervino una unidad española que formabna parte de la Brigada Paracaidistas, que es una tropa de elite, una unidad especial.
El caso de Yugoslavia ha sido diferente, porque ya había sido constituída de manera orgánica la fuerza de acción rápida española, que concentra determinadas unidades de la Legión y de la Brigada Paracaidistas. En este caso hemos querido constituir una fuerza de la que participaran todas estas unidades, para constituir una unidad específica tipo batallón, pero extraído de las diferentes unidades que forman parte de las fuerzas de acción rápida españolas, que es el batallón con los apoyos correspondientes en sanidad, comunicación, etcétera, en estos momentos marchando hacia Yugoslavia.
No reciben más que un entrenamiento inmediato a partir de que la misión esté definida (como ha sido el caso de Yugoslavia). Pero sí reciben dentro de su plan de instrucción como fuerzas de acción rápida lo correspondiente a su trabajo en unidades de paz. Este es nuestro modo de funcionamiento.
A esto habría que añadir nuestra presencia en el Golfo, como estuvieron también algunas unidades navales argentinas; y los procesos de intervención en Haití y en Guinea Ecuatorial.
Participante: Quisiera hacer una pregunta a Laureano García, que en rigor de verdad son tres. La primera de ellas es que que da más o menos clara la filosofía con la que han trabajado y desarrollado el programa de acercamiento de estos dos planos de la sociedad, que tienen por razones históricas como usted explicó, claramente cierta tensión. En nuestro caso también se han dado similitudes a ese respecto, razón por la cual tenemos el mismo problema a resolver, en el sentido de cómo instalar el debate de la defensa en una sociedad que todavía tiene algunas dificultades para entender el propio concepto de la defensa, cuando éste sale del marco específico de quienes están trabajando en el tema.
Se desprende del modelo que usted mencionaba que hay toda una segmentación de medios por públicos. ¿Puede usted hacer una apreciación de cuáles son los medios y sus pesos específicos de utilización que ustedes elaboraron en el diseño de la estrategia de comunicación?
La segunda cuestión -no se cómo se vive en el caso de España- es que en el caso de Argentina, en relación al tema de la defensa, en general nuestros medios de difusión tienen una tendencia a la "noticia caliente", de interés coyuntural, y no sistemático. Esto dificulta, desde el punto de vista de los medios, que recojan el tema de la defensa en forma sistemática, a pesar de que sabemos que hay un esfuerzo permanente tanto por parte del Ministerio como de las fuerzas armadas, para desarrollar una comunicación respecto de las actividades que llevan a cabo en el campo de la defensa.
Me gustaría saber cómo han logrado vencer esto, si es que en España se da esta situación.
La tercera pregunta es si han desarrollado algún sistema de medición del tratamiento que se da en los medios al tema de la defensa.
Laureano García: Esa tensión dialéctica no es mala, sino enriquecedora. Sin ella probablemente no habría información ni interés por el sistema de defensa. Por lo pronto yo no tenía ninguna proyección peyorativa de la situación, y no conozco ninguna nación del mundo donde esta tensión no se produzca.
A nosotros también nos falta resolver buena parte del problema, ya que no quiero ser triunfalista porque me engañaría y los engañaría, lo cual es algo que no pretendo.
Cuando nosotros palnificamos trabajar en esta tarea, lo primero que hicimos fue acercarnos a lo que es la estructura de la comunicación social en España, y curiosamente la resonancia pública en los medios no guarda -por lo menos en nuestro país- una relación directa con la inmediatez entre el hecho noticioso y la trascendencia al público. Es decir, los medios calientes (la radio y la televisión) teóricamente son los medios a los que habría que recurrir para que en directo sean testigos y dieran testimonios del acontecer de la vida de defensa. Pero sin embargo en España la radio y la televisión acostumbran a ir detrás de la prensa escrita, y tienen un proceso de elaboración de 24 horas en cuanto a los diarios, cosa que hay que conocer para saber cómo actuar.
¿Cómo hemos estructurado esa política?
En los hechos meramente noticiosos, y en la remoción de un desconocimiento, hemos acudido a las agencias de prensa. Ustedes tienen en Buenos Aires una delegación de la agencia española EFE, que en esta tarea llega en España hasta el último rincón de la geografía. Un despacho de esa agencia llega a todos los puntos, y sirve por cable para dar la noticia de un hecho que se ha producido, en forma puntual.
Eramos conscientes de que ésta es una información que tiene un tratamiento específico, un despacho en el que en cuatro líneas hay que decir todo lo importante, sabiendo que lo que sigue en la quinta línea es ocioso porque no se lee.
Sin embargo esa información, que es muy importante, no tiene como destinatario final el consumidor de informaciones. No va al lector, y por lo tanto, después de transmitir la noticia y sembrar el interés y la curiosidad en los propios informadores a través de las agencias de noticias, hemos hecho políticas con formatos muy claros de información para ser tratados en prensa. Es decir la misma información, pero ya situada en su contexto, más rica en datos. Y hasta ahí es información neutra, despersonalizada.
Quienes crean opinión en España son los diarios, y estos beben de las fuentes directas, cuando no han sido por sí mismos los que han llegado a las fuentes alertados por las agencias. Cuando la información aparece en los diarios, quien la difunde al gran público en España es la radio, porque cada país tiene su estructura de comunicación. La radio es un medio pasivo para el consumidor, y puede escucharse y enterarse de muchas cosas mientras se conduce un auto, se plancha la ropa e incluso mientras se trabaja en la oficina.
En la radio sí hemos tratado de personalizar la información, que ya está contextualizada en el periódico impreso de cada día. A través de la voz recibe el argumento de la fuente de la noticia, y el protagonista es alguna autoridad del Ministerio o un representante de alguno de los ejércitos, o incluso a veces el propio portavoz del Ministerio.
Y la televisión, que siendo un medio caliente, directo y simultáneo, también va en España a remolque de la información de los diarios, no me atrevería a dar proporciones, porque en cada caso es variable, dependiendo del objetivo y del destinatario.
Tenemos fehacientemente una campaña de publicidad y de información paga en los medios de comunicación, para vencer la resistencia de los jóvenes para ser tropa profesional, y los lemas principales son "Fuerzas profesionales: serás lo que tú quieras ser".
De estas campañas hay un mensaje tan lineal como éste en televisión, para llamar la atención de los jóvenes afectados. Hay otro tipo de productos informativos dirigidos a que las madres nos ayuden a decirles a nuestros hijos que esta es una buena oportunidad para encontrar una vía de abrirse camino en la vida; y otras van dirigidas al educador. Es decir que hay distintos soportes en función de cuál sea el mensaje y el destinatario.
¿Cómo conseguimos dar la información, y que los militares entren en la dinámica de ella?
Pues convenciendo a la información de que vivimos en una sociedad y que realmente por el propio interés, es mejor que se sepa lo que se está haciendo, siendo noble el fin de la defensa nacional, a que imaginen o aventuren qué cosas y por qué se hacen en los cuarteles.
Durante mucho tiempo hemos hecho un seguimiento diario de qué tratamiento se daba a los asuntos de defensa en la prensa escrita, la radio y la televisión. Con sorpresa descubrimos en dos estudios separados, sin relación entre ellos (estamos de alguna manera abrumados porque pensábamos que era muy negativa la información que la televisión daba al ámbito de la defensa), que las conclusiones eran prácticamente idénticas: el 80% de la información que daba la televisión pretendía ser neutra y lo era casi siempre, y la intencionalidad positiva o negativa se repartía en un 50%.
Cada diario por supuesto tiene sus propios condicionantes, pero tampoco en ellos se vio una inclinación significativa deliberada. Sí era absolutamente crítica, lo cual cuando es razonable es bueno, porque nos ayuda a mejorar; no así una crítica negativa, ácida e intencionada para hacer daño, particularmente en algunos semanarios. No por ello se dejó de dar información a todos por igual.
Senador Vaca: Para cerrar esta reunión, seré más que breve.
Habitualmente nuestro Seminario reúne a unas treinta a treinta y cinco personas. El número de hoy excede ampliamente esa cifra, lo cual demuestra el profundo interés que la participación de estos expositores ha despertado. Este interés deviene del hecho de que nos encontramos con tres importante funcionarios (sé que Miguel Silva hace un aporte importante al trabajo en equipo que ustedes están desarrollando), que hace más de ocho años que están al frente de la función, y que a diferencia de la mula del Mariscal de Sajonia -que había participado en todas las campañas pero no había aprendido nada de estrategia-, estos tres funcionarios muy talentosos han sabido hacer de este paso por la función pública experiencia verdadera, que se mide por la capacidad de ser transmitida.
Por este tiempo que hemos podido escucharlos y aprender de ustedes, les transmito la felicidad con que nos encontramos, y lamentamos mucho no poder seguir esta conversación, porque sé que es mucho más de lo que nos han dicho lo que les resta por decirnos. De modo que en nombre de todos, muchísimas gracias.