LAS FUERZAS DE AUTODEFENSA DEL JAPON
Por Raúl Alberto Gatica (*)
Siempre constituyó un gran interrogante conocer cómo el Japón logró transformar sus poderosas Fuerzas Armadas imperiales, que tanto temor sembraron en el sudeste asiático, en las actuales Fuerzas de Autodefensa, perfectamente integradas a la sociedad civil y activas participantes de la diplomacia preventiva de las Naciones Unidas.
De acuerdo a la Constitución nipona, las Fuerzas de Autodefensa son controladas por el Primer Ministro y el Director de la Agencia de Defensa -tiene rango de Ministro o Secretario de Estado-. Simultáneamente, existe otro control democrático ejercido por el Parlamento Nacional, cuyos miembros sancionan las leyes específicas y aprueban su presupuesto anual.
Por otra parte para la adopción de aquellas decisiones que afectan la defensa o seguridad nacional, dentro del Gabinete nipón existe el Consejo de Seguridad del Japón.
Fuerzas de Autodefensa y la situación internacional
Hablar de Agencia de Defensa y de Fuerzas de Autodefensa, es hacer mención a un mismo tipo de organización, que variará de denominación de acuerdo a la situación. Así, nos referimos a la estructura administrativa o de gobierno, la acepción usada es la de agencia, pero si se trata de dar respuesta a situaciones de defensa del propio territorio, cooperación internacional, asistencia ante desastres, educación y entrenamiento, investigación y desarrollo o cooperación con comunidades locales, la institución a actuar son las Fuerzas de Autodefensa.
Analistas en seguridad internacional del Japón coinciden en señalar que con el colapso de la Ex Unión Soviética, el período de la Guerra Fría quedó superado, y por consiguiente, las probabilidades de un enfrentamiento bélico global o mundial han disminuído.
Sin embargo, a partir de esta nueva situación internacional, han surgido un sin número de conflictos religiosos, étnicos y territoriales que alentados por las escazas probabilidades de un conflicto generalizado, se multiplican con gran rapidez. Por otro lado, la proliferación de sistemas de armas nucleares y misilísticos en diferentes países, actúan como potenciadores de conflictos bélicos de baja intensidad o periféricos, otorgando a los mismos un nivel de seriedad cada vez más creciente.
La región del Asia-Pacífico
En la región del Asia-Pacífico, los cambios recientes en el tablero internacional han contribuído a la disminución de tensiones. Prueba de ello son los progresos en las conversaciones de paz en Camboya y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la de Corea.
A pesar de ello, en la región conviven diferentes concepciones acerca de los intereses nacionales y la seguridad, a la vez que cuestiones pendientes de resolución como el desarme de la península de Corea. De ahí que los países de la región, actualmente, están dedicados a perfeccionar sus capacidades de defensa.
En este contexto, la política de defensa nipona está basada en las "Bases de la Política de Defensa del Japón", adoptada en mayo de 1957. Dicha política consiste en: 1) incrementar la cooperación internacional a través de los esfuerzos diplomáticos, tendientes al logro de la paz mundial; 2) contribuir al mantenimiento de un estilo de vida pacífico y seguro; 3) desarrollar y mantener un mínimo esencial de capacidad defensiva efectiva indispensable para su autodefensa; 4) usar el acuerdo de seguridad norteamericano-japonés como base para disuadir cualquier intento de agresión externa.
Así, Japón persigue el establecimiento de una situación de equilibrio que preserve la paz y seguridad de la región.
Los gastos militares del Japón
Si bien el concepto de gastos destinados al área de defensa varía de país a país, basados en *Military Balance 1992-1993, publicaron elaborada por el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres, comúnmente usada para el estudio comparativo, los gastos militares del Japón lo ubican en la sexta posición del ranking mundial.
Sin embargo hay que ser cuidadosos de esta afirmación. Cada país enfrenta diferentes situaciones, de ahí que el gasto militar de cada país no refleje exactamente las capacidades en el área de defensa del mismo. De ahí que la capacidad de defensa nipona no sea del mismo nivel que la de los países industrializados de occidente, tales como el Reino Unido, Francia o Alemania.
Los gastos de defensa se destinan en 42% a gastos de personal y provisiones; 23% a adquisiciones de equipamientos; 16% a entrenamiento y mantenimiento; y 11% a gastos relacionados con minimizar el impacto de la actividad militar en la población civil.
La capacidad militar del Japón
Si se compara la capacidad militar japonesa con la de otros países, se podrá apreciar que la misma no es de un gran radio de acción o potencia ofensiva. Particularmente comparada con la de otros países industriales como Francia o el Reino Unido -no necesariamente los EE.UU. o la CEI-, las capacidades militares del Japón resultan de entidad menor y no ofensiva. A Japón le está prohibido disponer de sistemas de armas estratégicos como los ICBM y bombarderos estratégicos de largo alcance o cualquier otro que represente una capacidad ofensiva para las otras naciones. En este sentido, Japón ha asumido tres principios que rigen la política nacional en esta temática: no poseer armas nucleares, no producirlas y no permitir el ingreso de estas al país.
Para los analistas japoneses, al considerar estos límites, surge que Japón no es una potencia militar.
La participación internacional
Japón entiende que la sociedad moderna desea la paz, y que por ello los gobiernos de los distintos países están trabajando para hacerla posible. Las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, destinadas a la prevención de conflictos y a la asistencia para el establecimiento de regímenes democráticos, requieren de personal capacitado y experimentado tales como observadores para el cese del fuego.
Las Naciones Unidas han requerido el esfuerzo del Japón y solamente el personal de las Fuerzas de Autodefensa es el que está capacitado para cumplir con las mismas, a partir de su autosuficiencia.
En este sentido se inscribe la participación de dos grupos japoneses en Camboya. Uno de 600 personas, es un batallón de ingenieros especializados en construcciones, tales como puentes y vías de comunicación, y otro de 8 observadores para fiscalizar el cese de fuego.
Balance final
La paz y la estabilidad en la región Asia-Pacífico tienen un efecto directo en la estabilidad del Japón mismo. En vista de esta posición dual, como una nación del Pacífico Asiático y una democracia industrial, Japón busca contribuir y perseguir una política exterior activa en materia de paz y estabilidad. En este sentido es que Japón decidió distribuir el 60% de su asistencia oficial al desarrollo económico de los mismos.
En cuanto a la seguridad energética del Japón, Medio Oriente es extremadamente importante. El 20% de las importaciones niponas son energéticas, de ahí que la estabilidad en esa área sea esencial para la vida del país.
Sin dudas las Fuerzas de Autodefensa del Japón están viviendo un gran proceso de cambio para adecuarse a la nueva realidad nipona y mundial. La estabilidad de la región del Asia-Pacífico es vital para la industria y la competitividad internacional del Japón. Por otro lado, Medio Oriente resulta vital también por los recursos energéticos. Por estos motivos, la principal función que resulta para las Fuerzas de Autodefensa del Japón es la de apoyar la seguridad económica del país.
(*) Director de Investigación del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría.
ACUERDO JAPONES-NORTEAMERICANO DE SEGURIDAD
La seguridad del Japón está basada en una combinación de sus Fuerzas de Autodefensa y una alianza con los Estados Unidos, definida por el Tratado de Seguridad japonés- norteamericano.
Afortunadamente, Japón no ha sido agredida o invadida por ningún actor extranjero en muchos años, pese a los diversos y peligrosos conflictos desatados en todo el mundo durante los últimos años. La paz y prosperidad nipona ponen de manifiesto que esta política de seguridad ha sido la correcta.
El compromiso norteamericano resulta esencial para el mantenimiento de la paz y estabilidad en la compleja región del Asia-Pacífico, la que carece de un sentido de unidad o cohesión regional.
Dentro de este contexto, el afianzamiento de las relaciones amistosas entre el Japón y los Estados Unidos, sobre las que están basadas el Tratado de Seguridad entre ambos países, aportan un significado extra a la relación bilateral.
A partir del Tratado, los Estados Unidos se comprometen a ayudar a la defensa del Japón en el caso que este fuera atacado por una potencia extranjera y esta es la razón por la cual tropas norteamericanas se encuentran estacionadas en territorio nipón.
Alcanzar y mantener las condiciones establecidas por el Tratado requiere del esfuerzo constante de ambas partes. Así es que el mismo se consigue a través del desarrollo de relaciones basadas en la mutua confianza tanto en las esferas políticas como económicas.
Esta cooperación también se exhibe en el terreno de la defensa, sea a través de intercambio de información y ejercicios bilaterales de entrenamiento o del apoyo económico a las tropas norteamericanas estacionadas en Japón. De esta manera lo que se persigue es incrementar la confianza en el Tratado.
R.A.G.
BALANCE ESTRATEGICO DE LA REGION
Un rápido repaso del balance estratégico-táctico de la región, nos muestra que los principales actores presentes en la misma son la República Popular de China, Corea del Norte y del Sur, Japón, la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Taiwan, Filipinas y los Estados Unidos.
Existen acuerdos de cooperación entre la CEI y Corea del Norte (septiembre de 1961), entre la CEI y Vietnam (noviembre de 1978); entre China y Corea del Norte (septiembre de 1961); y entre Estados Unidos y Filipinas (agosto de 1952), Estados Unidos y Corea del Sur (noviembre de 1954) y Estados Unidos y Japón (junio de 1960).
En cuanto al equilibrio de fuerzas, los Estados Unidos tienen destacada la 7ma flota, con 60 naves de superficie y 140 aeronaves; estacionadas en Japón, 1 división de 230.000 hombres y 20 aeronaves y en Corea del Sur otra división de 30.000 soldados y 90 aeronaves.
Mientras que China dispone de 120 divisiones con un total de 2,3 millones de soldados, Japón posee 13 con 151 mil soldados y Corea del Norte 25 con 930 mil hombres. De manera análoga, las 460 aeronaves niponas se contraponen a las 6.140 de China y 620 de Corea del Norte. En cuanto a las Fuerzas Navales, China cuenta con una flota que desplaza 980 mil toneladas, contra las 319 mil de Japón.
R.A.G.