Reclutamiento de tropa en la Argentina:
Dar forma al sistema elegido por la sociedad.

Dr. José Manuel Ugarte



Dos hechos separados en el tiempo, pero vinculados por una silenciosa evolución en la opinión de la sociedad -el Conflicto Malvinas y la muerte del soldado conscripto Omar Carrasco- concluyeron en nuestro país con el sistema de reclutamiento de tropa de "cuadro-conscripto".
Es éste un hecho irreversible, aunque puedan lamentarse las circunstancias que lo determinaron.
De poco serviría argumentar desde una visión estratégica, que el sistema más conveniente para la Argentina -país de extensa frontera terrestre, y que posee potenciales adversarios- podría el sistema mixto fundado en un núcleo de soldados voluntarios formado a partir de la conscripción clásica, es el que posee la gran mayoría de los países del mundo- como es mi convicción personal, si en definitiva se trata de un sistema que requiere como ningún otro de consenso en la sociedad, y es ese consenso precisamente lo que falta, y por motivos que no pueden ser calificados de caprichosos o antojadizos.
No obstante, posible resulta concluir que siendo el sistema de reclutamietno voluntario el elegido por nuestra sociedad, ésta puede defenderse perfectamente utilizando el mismo, y que resta exclusivamente examinar cómo superar los inconvenientes que presenta el referido sistema.
En este sentido, estimo que el proyecto de ley que acaba de recibir dictámen de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados -con modificaciones que apunten a colocar un límite de la transición entre un sistema y otro, y un adecuado régimen de reservas- puede constituir un instrumento útil para la finalidad buscada. La reglamentación del mismo también habrá de ser importante, y se debería, a mi criterio, enfatizar lo siguiente:
* Una adecuadad selección del personal que habrá de reclutarse, que deberá incluir requerimientos mínimos de educación -a incrementarse en la medida de la importancia de la oferta de soldados voluntarios-, carencia de antecedentes penales y policiales y adecuados exámenes psicológicos y sociológicos;
* Reales facilidades para incorporarse al personal del cuadro permanente de las Fuerzas Armadas para aquellos que muestren vocación y aptitudes;
* Un decidido esfuerzo para facilitar la reinserción en la sociedad de quienes concluyan su compromiso;
* Beneficios sociales adecuados; mínimas comodidades para quienes deberán permanecer varios años en las filas -y que por ello, no pueden ser asimilados a los conscriptos, de permanencia anual- y estímulos que compensen las obligaciones que necesariamente habrá de significar su condición de núcleo en las futuras reservas;
* Un adecuado adiestramiento, instrucción y formación;
* Un decidido esfuerzo por parte de la sociedad y de las Fuerzas Armadas en general, dirigido al perfeccionamiento tecnológico -que incluya aplicación a los aspectos militares;
Estos últimos aspectos, tendiendo a hacer realidad la principal ventaja del sistema elegido: la superior instrucción de los soldados y, consiguientemente, su mejor capacidad para responder a los requerimientos del combate en la actualidad; y mayor facilidad para asimilar un nivel tecnológico superior.
Nos resta examinar las otras dos limitaciones que presenta el sistema elegido: la escasez de reservas, y la desvinculación de la ciudadanía de la problemática de la defensa.
En el primer aspecto, cabrá desde ya suponer que los antiguos voluntarios habrán de conformar en primer término las reservas, lo que supondrá la realización de breves períodos anuales de reentrenamiento. Debería incluirse en este aspecto en sus compromisos de servicio, y preverse beneficios que compensen esta obligación. Cabe lamentar en este sentido la omisión en el proyecto de ley en trámite, de tan importante aspecto, pese a la promesa de una ley posterior, que cabe esperar sea sancionada en breve.
También teniendo en cuenta que las reservas, ya sean o no instruídas, deben estar formadas por todos los ciudadanos desde la edad de 18 años de edad, cabe proponer la permanencia e incluso perfeccionamiento del reconocimiento médico general de la clase. El mismo, realizado con recursos presupuestarios y personal del Ministerio de Salud y Acción Social, consistiría también un sustantivo aporte para el pueblo que podrá verificar así su condición física -lo que hoy no está al alcance de todos- y para el área específica de salud, en cuanto a contar con una adecuada base estadística; y para el Ministerio de Defensa, significaría conocer con qué reservas físicamente aptas se cuenta.
También el Ministerio de Defensa debiera tener a su cargo todos aquellos aspectos que faciliten la movilización de la reserva en caso e conflicto. La misma debiera ser dispueta por el Presidente de la Nación con acuerdo del Congreso. También cabría contemplar, a mi juicio, un procedimiento para casos de urgencia que contemple la convocatoria por el Presidente de la Nación en acuerdo general de Ministros y la necesaria ratificación legislativa en breve término, sin la cual la convcatoria quedaría sin efecto.
No comparto en principio la propuesta formulada en algunos proyectos en el sentido de incluir en las obligaciones de reentrenamiento de los ex voluntarios a los ex conscriptos, por cuanto ello implicaría acumular el esfuerzo diferencial que han realizado en beneficio de la sociedad, obligaciones de carácter permanente que no pesarían sobre los ciudadanos que alcanzaran los 18 años a partir del instauramiento del reclutamiento voluntario.
Pero la sola enunciación del problema - y de la correlativa ausencia de la ciudadanía en la defensa- plantea la siguiente pregunta: ¿Es imposible brindar una mínima instrucción militar a los ciudadanos, que no suponga su incorporación a las Fuerzas Armadas?
Es aquí donde podemos recurrir, a mi juicio, a los dos sistemas restantes de reclutamiento de tropa: las milicias y, fundamentalmente, el ejército ciudadano.
Podemos imaginar así la combinación de fuerzas armadas profesionales con una importante reserva formada por los ciudadanos, instruídos en un breve período inicial y que realizarían los mismos breves reentrenamientos que los restantes integrantes de la reserva, incluyendo a los antiguos voluntarios y conscriptos.
No sería necesario mucho tiempo para ello. Bastarían las diecisiete semanas en que las fuerzas armadas suizas forman excelentes soldados, tniendo en cuenta que en este caso se contaría


Actualizado: 12/034/96 9:10:09 AM
SER en el 2000