CONDICIONES PARA LA INTEGRACION DE POLITICAS DE DEFENSA EN LA REGION DEL MERCOSUR
Thomaz G. Costa
Centro de Estudios Estratégicos
Presidencia de la República - Brasil
La observación de la política internacional de Brasil, considerando el largo plazo, suscita respuestas para la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto el proceso de integración económica que se realiza en el ámbito del MERCOSUR modifica significativamente los valores y afecta la seguridad regional sudamericana y la defensa nacional del país?
En los años ochenta las acciones y los movimientos de política exterior y de defensa nacional en las relaciones de los países integrantes del MERCOSUR tuvieron marcados significados políticos. La armonización en la exploración de los recursos fluviales en Bacia do Prata, la transformación de programas nucleares nacionales competitivos en actividades permanentes de cooperación técnica e industrial solamente para fines pacíficos y la iniciativa de intercambio tecnológico militar aeronáutico, se constituyeron en marcos de demostración de intereses convergentes entre Argentina y Brasil.
En los años noventa, el incremento de esa aproximación descorrió un nuevo ciclo, presentando ahora con mayor nitidez, la faz comercial, con los significativos crecimientos de los intercambios de productos y investimentos? y de normalización técnica en los diversos sectores productivos entre Argentina y Brasil.
Si por un lado los progresos políticos de los años ochenta establecieron condiciones para el intercambio económico de los años noventa, resta indagar cuál será el impacto de la creciente interdependencia económica de los países en la dimensión de la alta política regional.
Es posible que los pasos del MERCOSUR ya hayan despertado, en los sistemas políticos de cada país, nuevos clamores por el cambio político, dentro del espíritu ya apuntado por Ernest Haas, "cuando viejos objetivos son cuestionados, cuando nuevos claman por satisfacción y cuando la racionalidad adecuada para el pasado deja de ser un guía legítimo para la acción futura." (1). Si surge una nueva racionalidad, construída en torno de la integración económica regional, y se confirma que el MERCOSUR es una realidad de creciente interdependencia y de coordinación de políticas económicas, entonces se puede argumentar que esos desarrollos ya influenciaron las concepciones nacionales de seguridad nacional, en su sentido amplio, de los países y sus respectivas posturas de defensa de cara a las grandes cuestiones regionales.
Es prematura, entretanto, la idea de que las políticas de defensa y las iniciativas para la seguridad internacional pueden también ser integradas regionalmente. Em tese???, nuestras sociedades pueden argumentar en conjunto que las recurrentes violaciones de derechos políticos y humanos, el terrorismo internacional, las guerras civiles y las disputas interestatales en varios continentes distantes deben ser neutralizados. Porem??, individualmente, los grupos políticos no demuestran, también aquí en América del Sur, el compromiso y la firme disposición en sacrificarse universalemente por la seguridad necesaria para todos, en todos los lugares. En el campo de las ideas, todos concuerdan con la "gobernabilidad global", con la "seguridad de las personas", y con la necesidad de establecer valores comunes para sustentar el derecho internacional, como piden muchos en las conferencias internacionales gubernamentales. Con todo, pocos concuerdan en pagar los costos por los sacrificios necesarios para intervenir o ser objeto de intervención internacional (2). La noción de soberanía, la congruencia entre Patria y Estado y el poder de decisión independientemente de las simpatías y solidaridades con otros pueblos aún son valores firmes en la configuración de las decisiones de política exterior, sea para aprobar un préstamo internacional para auxiliar la economía débil de otro país, sea para luchar por el fin de la guerra en territorios de una cordillera distante.
El cambio de valores esenciales que influyen la política exterior será vagarosa??, tal vez acumulativo y, ciertamente, paradojal. Al mismo tiempo en que los pueblos serán capaces de sintetizar nuevos valores políticos, tales como el acceso más eficaz a los bienes materiales, movilidad social y pluralidad ideológica, tal vez no abandonen otros, como soberanía nacional, autodeterminación política e independencia decisoria. Como la seguridad nacional de los países se asienta sobre valores complejos y ambigüos, la índole decisoria se torna conservadora.
De ese modo, en el debate de la relación entre integración económica y defensa nacional en el marco del MERCOSUR, las autoridades nacionales manifiestan que ya existe un intercambio militar satisfactorio de medidas de confianza adecuadas y de coordinación política desdobladas en niveles suficientemente apropiados; que no existen desconfianzas militares o causas objetivas para conflictos entre los cuatro países miembros; que todo está bien (3). Esas afirmaciones, sinceras, pueden revelar medidas positivas ya sedimentadas de aproximación internacional. Pero, la argmentación de que el intercambio ya existente es suficiente y de que el proceso de cooperación en la defensa se desenvuelve separadamente de la integración económica sugiere la existencia de inseguridad acerca del cambio de los valores y de las bases de los procesos decisorios políticos esenciales, como lo sugerido por Haas.
En el ámbito del MERCOSUR, es preciso diferenciar los intercambios técnicos, en las más variadas facetas de las relaciones profesionales militares e históricamente ya conocidos, de los procesos potenciales de integración militar de repercusión política profunda. Los primeros son de fácil identificación, pues las tradiciones se sustentan en las escuelas militares, en los ejercicios conjuntos o en las visitas entre unidades de frontera. Los segundos dependen de la osadía y de la creatividad de los políticos, pues serían aquellas iniciativas integradas de desarrollo teconológico y producción industrial de armamentos, de compatibilidad doctrinaria, de empadronamiento operacional, de entrenamiento conjunto de grandes unidades o de planeamiento militar para la defensa regional. Pero sobre esa forma de integración muchas ideas deben ser cautelosamente exploradas, con un descomprometido brain storming sobre hipótesis.
En esa fase, entretanto, el análisis del impacto del MERCOSUR, las reflexiones sobre los esfuerzos de coodinación y de cooperación de políticas de defensa no significan necesariamente proposiciones de medidas de integración también en el ámbito militar. El problema no es la falta de una base de creencias, valores y actitudes políticas comunes entre Brasil y Argentina, pero sí, la permanencia paradojal de las relaciones de poder en la naturaleza de la política internacional y en las interpretaciones diversas que cada uno hace de los eventos políticos en lo cotidiano. La exploración incremental de lazos de defensa nacional entre los países de la región es un abordaje de construcciones sucesivas que tendrá éxito, pero dependiendo de las evoluciones de los intereses y valores nacionales.
(1) HAAS, ERNEST. Turbulent Fields and the Theory of Regional Integration. International Organization, 30: (2), 1976, pág. 184.
(2) Ver, por ejemplo, las conclusiones del Foro de Davos de 1995. "En debate la gobernabilidad de los pueblos y el papel de la ONU para garantizar la seguridad", en Gazeta Mercantil, 27 de enero de 1995, pág. 2.
(3) COSTA, THOMAZ G. MERCOSUR. Seguridad Regional y la Defensa Nacional de Brasil. Centro de Estudios Estratégicos, Documento de Trabajo 2, junio de 1993.