EL ROL PRESENCIAL DE LA DEFENSA ANTE LOS DESAFIOS DEL DESARROLLO

Capitán de Navío Prof. Milán M. Marinovic
Director del Instituto de Altos Estudios Políticos y Marítimos de la Universidad Marítima de Chile


I. REALIDAD EMERGENTE

El impacto del desarrollo tecnológico, manifestado en la última década por una creciente interconección entre el mundo social y el natural, y la escala global que en el presente toman los fenómenos sociales, conllevan un flujo de información que entregan a la humanidad la visión de un mundo cada vez m,ás interdependiente y necesitado, y plantean un cambio de referencia existencial que sitúa al ser humano en actitud distintiva a la asumida en su pasado.
Esta visión, que surge en el horizonte del tercer milenio, como resultado de la dinámica de cambios y toma de conciencia del impacto que hoy día tienen los fenómenos sociales, conlleva para la humanidad un nuevo marco de referencia existencial definido por el discurrir científico como "fenómeno de la globalización", y que en lo político lo social y lo económico, hace percibir su realidad desde una perspectiva integral y en términos relacionales.
La visión de un mundo globalizado en los albores del siglo XXI, entrega a la humanidad la percepción de un distanciamiento creciente entre un mundo desarrollado y otro dependiente, y una brecha relacional entre laa realidad social y el medio natural que lo contiene, con el progresivo impacto de su deterioro.
El dilema existencial que conlleva el fenómeno de la globalización y los efectos del impacto tecnológico, se hace explícito en la necesidad de conciliar la existencia de dos mundos: el dado por la naturaleza y el social edificado por el hombre, y en el imperativo de replantear su coexistencia en un mundo relacional en el que no sólo importa las relaciones del hombre con su entorno asumido como lugar de vida o ámbito vital, sino también las relaciones del hombre con el hombre, asumido como comunidad de vida en un mundo social cada vez más necesitado e interdependiente.
Situar el problema del desarrollo social en torno a la tecnología, ética y valores, supone tomar conciencia acerca de los factores estáticos y dinámicos que conjugan la realidad social en la idea de lugar de vida y comunidad de vida, y de su interrelación en la interfaz de los dos mundos que la contienen: el del mundo natural y el social, supone de una conciencia individual y responsabilidad colectiva que como filosofía existencial y precipitado cultural del desarrollo humano en el proceso de interacción social sustente la idea de calidad de vida.
Lugar de vida, comunidad de vida y calidad de vida, percibido como un todo relacional en un contexto vivencial de conciencia individual y responsabilidad colectivo y en el que el grado de dependencia que surja de sus relaciones den cabida integral al mundo natural y al social, en un entorno de estabilidad son, a nuestro juicio, los parámetros existenciales que, de cara al tercer milenio, plantean a la humanidad el desafío de su desarrollo.
Frente a los conflictos armados y amenazas de guerra, la conducta irresponsable que contamina y deteriora el ambiente y el dilema existencial que conlleva la percepción de un mundo de abundancia y otro de miseria, surge en consecuencia una nueva actitud que valora la convivencia humana en un entorno de justicia y de dignidad, como resultado de la toma de conciencia individual y responsabilidad colectiva, que exige de una nueva filosofía política existencial que la contenga.

II. EL PENSAMIENTO VITORIANO EN LAS RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS.

La filosofía política que en la dinámica de cambios ototrga a la realidad emergente un marco de convivencia pacífico como orden jurídico internacional, fue formulada en el siglo XVI por Francisco de Vitoria, cuyos principios puso en marcha un nuevo estilo de vida y de convivencia pacífica que, enraizada en el derecho natural y el derecho de gentes, ofrecen a la comnidad internacional un anclaje moral que iluminan las nuevas formas de convivencia e integración.
En este contexto, la paz armada se convierte para Vitoria, tanto como la moral y el derecho, en condición indispensable de un sistema de intereses, en la que la política, imbuída en valores de justicia, respeto y equidad, sustentada en una moral universal, pormueven un clima de estabilidad social en beneficio de la paz y el desarrollo.
En el contexto de la globalización y su realidad emergente, visualizamos entonces el surgimiento del nuevo desafío, que derivado de las variables político-económicas y las relaciones de poder, ponen en riesgo las identidades nacionales y con ello a las instituciones que la hacen posible.
Es así como en el siglo XVI, Vitoria ya advertía sobre este riesgo en términos de indicar como los derecos civiles y sociales, políticos y democráticos, y de pomoción y protección de la paz, podían ser transgredidos en aras de una universalización de la paz sin considerar el respeto por las identidades de los pueblos.
Frente al riesgo de peligro sobre los derechos civiles y sociales, Vitoria dirá: "la verdadera paz o convivencia política no es posible sin la justicia y la libertad de los ciudadanos".
Frente al riesgo de peligre sobre los derechos políticos y democráticos, Vitoria indica: "todos los pueblos tienen derecho a su libre autodeterminación. Cada comunidad tiene derecho a sus propias leyes. Los pueblos no pueden ser privados de su libertad ni de su elección activa ni pasiva sin causa legítima y razonable".
Frente al riesgo de peligro sobre los derechos de promoción y protección de la paz, Vitoria advierte: "el derecho a la paz, supone el respeto a las diferencias. La integración social y cultural, producto de la cooperación y de la comunicación, es posible sólo cuando es espontaneamente deseada y su necesidad reconocida por el sentir común de los hombres y de los pueblos".
De esta forma se estructura el mensaje contenido en la declaración de Buenos Aires dada en noviembre de 1989, donde se define de manera prioritaria la herencia del patrimonio común de la humanidad, en tanto conformado por todos los bienes espirituales, naturales y culturales legados por creación y labor de las generaciones precedentes.

III. LAS RELACIONES DEL PODER

Analizado el fenómeno de la globalización y los efectos asociados a una realidad emergente, que en el horizonte del tercer milenio, confronta la realidad existencial con las variables de su entorno y el desafío de un desarrollo integral en un contexto de estabilidad social, se hace necesario, visualizar la interacción de los estados, en el contexto de las relaciones de poder y que en el ámbito internacional tienen un carácter político-estratégico, socio-cultural y económico, planteando la necesidad de su visualización.

A. LA PERCEPCION DINAMICA DEL PODER

Una primera aproximación, requiere observar el poder no como algo estático que se pueda tener, sino como una condición dinámica y relacional que se debe reconocer como la causa de efectos deseados resultantes en la interacción en un contexto de estabilidad social y de desarrollo armónico i integral.
Poder no es tener, sino hacer. El poder se ejerce en el marco de las relacions humanas y se expresa en términos de capacidades y efectos a través de las funciones de preservación, integración y desarrollo que ocurren en la interacción social.
Como una forma relacional, el poder tiene su impacto en la calidad de vida de los sistemas sociales, que manifestadas en las condiciones de seguridad, solidaridad, y complementariedad de los estados son primarias para su estabilidad y desarrollo.
Desde esta perspectiva relacional y dinámica visualizamos el poder como el resultante de la gestión política, que organizada con arreglo a fines, conlleva fases de desarrollo que, expresadas en etapas conformen los componentes del poder.
En la dimensión energética de la gestión, visualizamos el componente operativo del poder materializado en la potencialedad de sus recursos que dando base de desarrollo a la gestión política sustenta su accionar.
A nivel societal el componente operativo del poder dice relación con el potencial de los recursos de un estado nación que, expresados en campos de acción se manifiestan en los ámbitos económico, psicosocial, doplomático y militar.
En la dimensión estructural de la gestión visualizamos el componente transaccional del poder que materializado por los modos de su gestión configuran los mecanismos de su interacción posibilitando las vías de su integración y desarrollo.
A nivel societal el componente transaccional de la gestión dice relación con las políticas sectoriales de los respectivos campos de acción que, dando forma a la gestión, articulan sus esfuerzos en función de los objetivos del desarrollo nacional.
En la dimensión funcional de la gestión visualizamos el componente proyectivo del poder materializado en los objetivos del desarrollo, que interdependientes en sus fines, son funcionales a la conducta política que buscan alcanzarlos mediante estrategias que hacen explícitos sus sistemas de creencias y de valores.
A nives societal, el componente proyectivo de la gestión, dice relación con los objetivos nacionales permanentes de un estado-nación y los programas de gobierno que buscan materializarlos.
El poder como fuente de acción no existe en el vacío y en su manifestación política como última instancia a nivel societal se vé asociada a la soberanía de los estados.
Con expresión relacional, el poder político presupone un escenario político cultural y un contexto social en el que se desarrolla.
Asumiendo el concepto del poder político como la capacidad que tienen los estados para alcanzar las metas de su desarrollo en un contexto de justicia, integración y paz universal cabe preguntarse, lo ya afirmado por Jean Ladriere (2) en su ensayo sobre el poder, si acaso una teoría completa del poder en su expresión política como fuente absoluta de acción de un estado, no requiere de una norma de acción de naturaleza moral exterior a él.
Desde esta perspectiva visualizamos el poder político de un estado como resultado dinámico de la interacción humana en función de objetivos nacionales y universales que, teniendo como centro a la persona, y eje articulador al bien común fundamentado en los valores de justicia, respeto y equidad, promueven un clima de estabilidad social y de desarrollo.

B. VARIABLES PERCEPTUALES EN LOS EJES DE RELACION

Planteado el fenómeno de la globalización y su realidad emergente, que confronta el rol de la defensa con el desafío de us desarrollo; frente a un nuevo orden internacional que exige una respuesta, se hace necesario visualizar el rol de la defensa en el contexto de las relaciones de poder, perciidas como entramado sociocultural de intereses y voluntades, en función de sus objetivos de desarrollo, y que conllevan un cambio en los ejes de polarización y esquemas de poder, en el contexto de las relaciones internacionales.
En efecto, en dicho contexto diferenciamos dos ejes de polarización, en torno al cual se configuran los escenarios en el que se desarrollan los esquemas de poder: el de la Guerra Fría (1945-1990) y el del nuevo orden que a partir de 1990, conlleva el desmoronamiento del bloque ideológico de los países de la órbita socialista y un replanteamiento en las premisas que regulan las relaciones entre los estados.
En tanto, en el escenario de la Guera Fría, los esquemas de poder surgen de las estrategias político-militares en un mundo bipolar caracterizado por un conflicto ideológico; en el escenario del nuevo orden, surgen de las estrategias político-económicas, en un mundo multipolar en lo valórico, caracterizado por la competencia económica, conflictos de intereses y relaciones de poder.
Desde esta perspectiva, el rol de la defensa en su fin último de asegurar la paz en desarrollo, visto en el contexto de las relaciones de poder y resoluciones de conflictos, con el prisma de la sociología política y militar, presentan dos conceptualizaciones que poniendo en relieve los imperativos funcional y societal de la defensa, como elemento de continuidad histórica, lo posiciona en la naturaleza disuasiva de su rol, graduado por el empleo legítimo de las armas, manifestando en la "socialización del peligro" y el "fenómeno de la globalización".
En tanto, el concepto de "socialización del peligro" va asociado a las amenazas de una guerra y sus efectos devastadores para la sociedad toda, el "fenómeno de la globalización" lo sensibiliza con las variables de cambio que configurando un nuevo orden en las relaciones socioeconómicas y político-culturales, ponen en relieve los principios Vitorianos que, como legado cultural hispánico, advierten de los imperialismos y amenazas derivadas del desarrollo, planteando la vigencia de los valores universales de la humanidad y la exigencia de los imperativos ético-morales requeridos por los gobernantes y la sociedad toda para la preservación de la identidad de los pueblos, sus soberanías e individualidades.

IV. ROL PRESENCIAL DE LA DEFENSA EN TAREAS DE DESARROLLO.

La organización de la defensa es un problema permanente y básico de toda organización política, y su factor determinante está dado por la posibilidad de un riesgo que afecte la seguridad del cuerpo social, y por consiguiente comprometa negativamente su estabilidad.
Proteger, es esencialmente prevenir y disuadir, en función de asegurar las condiciones de estailidad que todo cuerpo social requiere, para alcanzar las metas de su desarrollo.
La defensa, en la perspectiva dinámica del poder político, comienza mucho antes que la agresión, y en ella concurren todos los ámbitos de competencia y roles de acción en el plano de la vigilancia, control, prevención, disuación y reacción, por lo que su dimensión excede los límites de lo estrictamente militar. De aquí surge el concepto de defensa total de responsabilidades compartidas, que engloban todos los campos de acción que conforman el poder político, en base a sus potencialidades; el económico, el psicosocial, el diplomático y el militar.
En la materialización del rol de la defensa, concurren las componentes estructurales que conforman el poder político, dado por el factor operativo en cuanto capacidad de acción y de control; el factor transaccional en cuanto capacidad de interacción y de articulación en función de intereses y objetivos comunes; el factor proyectivo en cuanto objetivos y metas de desarrollo, que materializados en la normativa jurídica nacional e internacional, posibiliten el logro o resguardo de los intereses compartidos y comunes.
Lo anterior, plantea a la defensa como componente armado del poder político, en función de objetivos nacionales, el imperativo de incorporar en sus hipótesis de conflicto, aquellas que dicen relación con las amenazas asociadas a la dinámica del desarrollo.
Como hipótesis de paz, el rol de las FF.AA, en tareas de desarrollo, centrado en el rol de disuación concurrente con los objetivos nacionales, se proyecta como componente militar del factor operativo en la gestión política, que asegura la base de su gestión en los objetivos de materializar la calidad de vida. Calidad de vida entendida pro el entorno de estabilidad, que surge del grado de satisfacción de las condiciones primarias de seguridad, en la protección del medio ambiente y preservación de sus recursos; de solidaridad en la promoción de mecanismos que articulen una voluntad colectiva, en función de objetivos que promuevan una interacción efectiva basada en la justicia social y el respeto mutuo; y de interdependencia para el logro de los objetivos comunes y compartidos de desarrollo integral y armónico.

V. FUERZAS ARMADAS Y PRESENCIA EN LA SEGURIDAD ECOLOGICA

En su expresión energética, la seguridad ecolígica entendida como ausencia de riesgo en la función vital de los microorganismos y especies vivas que pueblan el planeta, conlleva un entorno de estabilidad existencial y precondición de toda integración y desarrollo.
La seguridad ecológica asumida en términos dinámicos como resultado de la interacción social, es consecuentcia de un modelo ético sustentado en principios valóricos que promueven un enfoque integral del hombre, en armonía con su ambiente. Como entorno de estabilidad que surge de la responsabilidad individual y conciencia colectiva, la seguridad ecolígica se fundamenta en un diario vivir anclado en los deberes morales, que promueven una convivencia existencial valorada en términos de calidad de vida.
La seguridad ecológica como entorno de estabilidad existencial, se materializa en todos los ámbitos del quehacer humano, y en su dimensión psicosocial se la percibe en términos de efectos, en función de sus inseguridades.
En su deterioro, como proceso de desestabilización que afecta a un todo relacional y de responsabilidad compartida, son determinantes las conductas irresponsables, o de otro modo delictuales, que socavando las bases de sustentación energéticva que posibilitan la vida en el planeta, comprometen gravemente los derechos de las generaciones presentes y futuras.
La política de defensa nacional en tareas de seguridad ecológica, en consecuencia, es por esencia acción preventiva que busca materializar las condiciones de seguridad que se requiere, acorde con los objetivos nacionales de desarrollo.
En su función de preservación, está el de anticiparse a la ocurrencia de los hechos, en resguardo de las variables que la amenacen o puedan aectarla, de aquí que en lo referido a la protección ecológica y ambiental y al rol presencial de la defensa en su acción de precaver, recae esencialmente la anticipación, a la posible ocurrencia de hechos que pudieran afectar al medio ambiente.
La acción de anticipación, constituye en consecuencia la principal forma que tiene el rol de la defensa para preservar el patrimonio ecolígico y el medio ambiente, considerando que en los efectos de todo potencial daño que pudiera ocurrir, no sólo importa un compromiso en su dimensión espacial dada por el área afectada, sino también en su dimensión temporal, dice relación con el tiempo requerido para reparar daños ecológicos, lentos en sus procesos y muchas veces irreversibles.
En cuanto instrumento de acción legitimado por el derecho internacional para hacer operativos los acuerdos a que se lleguen, el rol presenial de la defensa en tareas de resguardo ecológico, cumple tareas de control a través de las actividades de inspección, evaluación y protección del medio ambiente; como asismismo, de ejecución en las acciones requeidas para neutralizar o combatir daños ecológicos causados por la acción contaminante.
El rol presencial de la defensa en tareas de desarrollo, requerirá en consecuencia de una definición en cuanto a espacios de vigilancia e interacción, en resguardo de intereses compartidos, sin alterar las normas del derecho internacional y la soberanía de los estados.

CONCLUSIONES

- Las variables de cambio asociadas al desarrollo en el contexto de la globalización y desarrollo emergente imponen el imperativo de diferenciar y resguardar los aspectos valóricos y culturales que dan identidad al quehacer nacional que como anclaje moral se fundamenta en los principios Vitorianos.
- Frente al problema ecológico y de protección ambiental que afecta al ecosistema del planeta, se plantea a la humanidad el imperativo de asumir los efectos asociados a su dinámica de cambios, desde una perspectiva integral y en términos de relaciones, asociados a la idea de lugar de vida, comunidad de vida y calidad de vida,
- La realidad emergente percibida como un todo relacional, conlleva para la humanidad un nuevo marco de referencia existencial, que requiere de un fundamento ético y moral.
- El rol de la defensa en la tareas de desarrollo, como componente armado del poder político en su tarea permanente de asegurar la paz, tiene el imperativo de incorporar en sus hipótesis de conflicto, aquellas asociadas a las amenazas del desarrollo, y que en la forma de hipótesis de paz, contribuyen al poder operativo en la defensa de los intereses nacionales y universales.
- La seguridad ecológica asumida en términos dinámicos como resultado de la interacción social, es consecuencia de un modelo ético, sustentado en principios valóricos, que promueven un enfoque integral del hombre en la armonía con su ambiente, como entorno de estabilidad, se valora en términos de calidad de vida.

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(1) Capitán de Navío -Armada de Chile-; Master en Sociología de la Universidad de Maryland, U.S.A.; Doctor en Ciencia Política y Sociología de la Universidad Pontificia de Salamanca, España; Director del Instituto de Altos Estudios Políticos y Marítimos de la Universidad Marítima de Chile y Director de la Cátedra Iberoamericana de Sociología Militar en el Programa de Magister en Política Integrada.

(2) Jean Landriere; Poder y Conflicto, Editorial del Pacífico, Instituto de Estudios Políticos, 1975.



Actualizado: 23/05/96 10:54:33 AM
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