ACTITUD DE LAS FUERZAS ARMADAS EN EL MERCOSUR
(*)
Profesor Juan Rial Roade
Universidad Católica de Montevideo
Es indudable que el Mercosur constituye un verdadero desafío cuyos resultados prácticos -hasta el momento- pueden anticipar un promisorio futuro.
Existe en este proceso de integración una expectativa en discusión, la de extender esta relación al campo militar.
El artículo en interesante debate plantea esta posibilidad aunque no se observa en los participantes un marcado optimismo. Pareciera ser que, el MERCOSUR debería continuar afirmándose en el marco económico, y posteriormente en el político. En cuanto a la integración militar, el avance será lento y de compleja realización. Acuerdos de cooperación, intercambio de información y mayor conocimiento, serán pasos iniciales, que podrán encontrar campo fértil para un futuro, por ahora de difícil cristalización.
El problema sustancial es que un club de pobres tiene escasas posibilidades de sobrevivir en forma adecuada ante grandes clubes como el conformado por el TLC de América del Norte y la Unión Europea (ampliada en tanto zona libre de comercio como ALC desde el 1º de enero de 1994).
Lo cierto es que en los dos grandes países hay sectores clave de la economía que tratan de mantener altos grados de protección estatal. En Brasil el tema es evidente, pero aún en la Argentina del gran cambio se mantienen protecciones en áreas claves tales como la industria automovilística.
El tercer elemento importante a tener en cuenta en un proceso de integración, es lograr una real libertad económica para todos los miembros del acuerdo. Supone una circuación de factores que no es fácil de lograr. Las recientes medidas de Argentina contra los inmigrantes ilegales fronterizos, indica que difícilmente se avanzará en el tema en el futuro inmediato.
En resúmen, desde el punto de vista económico el proceso es incierto, aunque seguramente se avanzará en las discusiones para bajar los aranceles, pues las presiones internacionales para alcanzar ese objetivo son muy fuertes.
El lanzamiento del MERCOSUR llevó a las Fuerzas Armadas a pensar en el tema de la integración desde el punto de vista militar. La discusión se planteó dado que el MERCOSUR comenzó a gestarse en el momento en que se estaba delineando un nuevo orden internacional. La caída de los imperios exterior e interior soviético, dejaba a las Fuerzas Armadas de la región sumidas en el problema de palntearse qué misión tendrían que asumir en el futuro.
Al mismo tiempo, parecía que el proceso de integración de Europa, por la vía de un planteo supranacional, tenía éxito y que también lo tenían las Naciones Unidas que desde 1988 en adelante habían tenido éxitos notorios en detener algunos conflictos de larga data en el mjndo, como el de Angola o el salvadoreño.
Los procesos económicos se acompasan a un hecho clave: es el triunfo de la economía de mercado, como único frente organizativo para la vida cotidiana de la mayoría de los pueblos. Es un proceso de globalización auditado y en cierto modo conducido por organismos multilaterales, los grandes flujos de capital están determinando crecimientos desequilibrados en el globo. Pero a último término todas las relaciones relevantes son de mercado, aún las que se manejan en los márgenes del sistema, en la informalidad.
Estos procesos económicos tienen por correlato el triunfo de la democracia como forma organizativa política, al menos como referente justificatorio o ideal para la gran mayoría del mundo. Sólo los integristas islámicos o remanentes de los antiguos regímenes socialistas rechazan especificamente esta fórmula política. Esto supone que este régimen actúa en un momento en que el Estado baja su perfil regulador de la actividad socioeconómica, en donde el poder se atomiza, al tiempo que la tecnología favorece procesos de federalización posmoderna de los que podemos vislumbrar apenas algunas de sus consecuencias, que se presentarían en un lapso no demasiado largo.
La fuerzas militares de la región sur de América Latina, de los países del MERCOSUR y de Chile (que por razones geográficas y por razones estratégicas es parte de esa región, aunque no sea miembro del Tratado de Asunción) fueron creadas en tiempos en que el Estado era mercantilista, y el régimen era el de una república oligárquica.
Los procesos de modernización del siglo XX obligaron a las FF. AA. a admitir los procesos de democratización que llevaron a aceptar a los sindicatos como interlocutores legítimos de la protesta social cotidiana, a admitir que el Estado se transformase en una organización de asistencia social a gran parte de ese Estado.
Hoy se les pide a las Fuerzas Armadas, especialmente por parte de los grandes organismos de auditoría internacional, que se reduzcan, que recorten guardias nacionales para enfrentar coyunturas difíciles, posición inaceptable para cualquier fuerza armada que surge y se crea dentro de determinado padrón. En este caso, el de la creación y defensa de un Estado nacional, definido por fronteras y por posibles conflictos con sus vecinos.
Las FF. AA. de la región tratan de defenderse, a veces no muy adecuadamente, refugiándose en el mantenimiento de viejas organizaciones a las que económicamente ya no se puede sustentar. En otros casos se hacen audaces cambios buscando posicionarse mejor. Estos van desde la participación e los procesos mundiales de mantenimiento de la paz que encaran Argentina y Croacia para la primera y en Camboya, Mozambique y Sinaí para el segundo, hasta cambios notorios en los procesos de socialización militar, especialmente en los curriculum de la Academias de formación de oficiales.
Tanto a nivel militar como diplomático, se sabe que los conflictos con vecinos son imposibles de sostener por la vía militar, de hacerlo, y Brasil y Argentina, aunque continúan teniendo ciertos recelos, se ven obligados a colaborar, mientras que los socios chicos del MERCOSUR como Paraguay y Uruguay tratan de defender la existencia de sus establecimientos militares de la mejor forma posible.
Las presiones para que la economía de mercado global, de carácter no mercantilista, esto es fuera de los controles de los Estado-Nación, se mantenga presupone una situación difícil para las Fuerzas Armadas cuyo referente es, precisamente el Estado-Nación. El problema pasa por si, para sobrevivir, deben aceptar también misiones de tipo supranacional, no amparadas por los ordenam,ientos constitucionales y legales, como la participación en fuerzas de paz, o llegar más lejos y aceptar la necesidad de conformar fuerzas de tipo regional.
Las instituciones militares de la región, han separado claramente los procesos de integración económica de aquellos que, eventualmente, pueden llevar a ciertos grados de cooperación entre las fuerzas de la zona. La integración económica es vital como una actividad que no les atañe directamente. En el ámbito de la fuerza militar se habla de cooperación, pero no de integración.
Dado que el tema de la integración está instalado en la opinión pública y muy especialmente en los ámbitos empresariales, se han promovido foros para discutir el tema, en los cuales se han planteado posiciones un tanto diversas por dodnde además de autoridades de países del MERCOSUR, han participado militares de cada Estado-Nación como una entidad independiente.
Se ha reafirmado la necesidad de que cada fuerza defienda la soberanía nacional, la integridad de sus instituciones y el que no haya injerencia interna en los asuntos de otros países. También se ha reafirmado la vigencia y el apoyo al régimen democrático, y se han apoyado las declaraciones respecto a que las FF. AA. sustentarán los procesos de desarrollo. En cambio se ha rechazado que las Fuerzas Armadas se transformen en fuerzas de policía militar, cuyo único cometido sea el control del orden interno, así como su participación directa en actividades de corte público como la represión directa del narcotráfico. Todo ello para evitar las presiones que buscan reducir drásticamente el papael de las FF.AA. de los países menos desarrollados y, de esta forma, facilitar la emergencia de un nuevo orden mundial donde puedan evitarse conflictos generalizados de defícil manejo -similares a los del tiempo de la guerra fría- como forma de enfrentamiento constante entre las grandes potencias.
Sin violentar sus creencias, las fuerzas de la región han instrumentado formas de cooperación constantes y exitosas, que incluyen la realización de ejercicios conjuntos, el compartir ciertos grados de información, y la cooperación de áreas de educación y de entrenamiento militar.
Llegar a grados de integración efectivos, como la creación de mandos unificados, o aún la conformación de unidades conjuntas parece un propósito lejano.
En Europa, conformar mandos unificados fue una necesidad para enfrentar la amenaza soviética, pero tengamos en cuenta que De Gaulle, partidario de la Europa de las naciones, puso a sus fuerzas en una situación especial en 1965. Luego se avanzó al punto que en los '80 se creó una brigada mixta franco-alemana, la cual en sus comienzos fue despectivamente considerada una escuela de lenguas. Hoy, con los procesos de unificación avanzados, se ha convertido en un cuerpo divisionario al incorporarse una unidad belga y pronto pasará a la entidad de cuerpo al agregarse españoles.
En 1994, españoles, franceses e italianos conforman una unidad conjunta de fuerzas navales mediterráneas.
Este proceso puede llevarse adelante porque la integración económica ha llegado ya bastante lejos, y se busca aplicar el principio de supranacionalidad, para llevar adelante la unidad europea. También porque las necesidades presupuestales y tecnológicas imponen estos grados de integración pues de otra forma es imposible disponer de instituciones militares avanzadas.
Es muy distinta la situación de los países del MERCOSUR, los cuales tienen ejércitos con dispositivos y despliegues que han cambiado poco desde fines del siglo XIX, que en su gran mayoría desconocen los principios del accionar conjunto de las fuerzas, y todavía tienen que recorrer un camino importante en su reforma interna antes de pensar en una integración.
La misma, además, supone la atención importante para los países pequeños, que con razón, temen que se les impongan soluciones. Así como Argentina y Brasil obsevan siempre con preocupación las presiones a que pueden ser sometidos por los EE.UU. para Paraguay y Uruguay, esas presiones también pueden sentirse a partir de sus poderosos vecinos.
(*) Reproducido con autorizacion del editor de Revista Militar. Buenos Aires, Círculo Militar, julio-diciembre 1994, nº730, págs. 38 a 41.