LA SEGURIDAD ENTRE LOS PAISES DEL MERCOSUR


Tte. Gral. Martín A. Balza

Jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino


En la actualidad asistimos a un proceso inestable donde los estados miembros de la comunidad mundial se encuentran inmersos dentro de un contexto en el que los aspectos más destacables a redefinir son los parámetros de comportamiento, la asignación de roles y el replanteo de los objetivos.
Esa situación se caracteriza por la falta de previsibilidad de los actores, lo que a su vez se ve agravado por las diversas dificultades que presenta el hecho de formular un sistema de seguridad global y eficaz, que posibilite prevenir o regular los conflictos de manera total.
La Asamblea General de la ONU estableció en el año 1986, que el concepto de seguridad "...es una condición en la que los Estados consideran la existencia de peligro alguno para que se produzca un ataque militar, presión política ni cohersión económica, por lo que puede libremente continuar con su desarrollo y progreso...". Analizando esta definición concluimos que la seguridad internacional resulta ser la suma total de la seguridad de cada uno de los Estados miembros de la Comunidad Internacional.
La búsqueda de la paz dentro de un mundo regido por una concepción basada en la libertad y la justicia, intenta indicar el rumbo hacia una comunidad internacional más solidaria, donde cada problema alcance una solución que contemple todos los intereses involucrados y sea capaz de reemplazar la fuerza por la razón y la confrontación por la negociación.
El Programa de Paz formulado por el Secretario General de la ONU, se constituye en una respuesta para la situación señalada anteriormente. En el mismo se plantea la reconversión del sistema de seguridad global, partiendo de uno basado en la capacidad de respuesta a la agresión y en el equilibrio de poder entre dos bloques poseedores de armas de destrucción masiva, a otro sustentado en políticas de cooperación para prevención de conflictos.
Todo el sistema se estructura en tomo al reconocimiento de la importancia y valor irremplazable del Estado soberano como entidad fundamental de la comunidad internacional. Este hecho lo ratifica como núcleo político activo y actor esencial de las relaciones internacionales
Principio intrínseco de la calidad de actor independiente es la capacidad e asegurar la autonomía de sus decisiones y la libre disposición de sus bienes. Así pues, la seguridad, es sin duda, una de las funciones básicas e indelegables de un Estado, y es reconocido fundamento de la existencia soberana
Todo Estado posee el derecho a la seguridad, tanto como el de desarrollar propios conceptos y políticas. También le asiste el derecho a diseñar un instrumento militar adecuado, que respete las normas de la seguridad internacional. Los instrumentos militares, cumplen su función esencial en el ámbito de servicio al Estado. Ellos existen en razón de este servicio y no en función de amenazas o riesgos concretos. Específicamente cumplen un rol permanente de defensa del interés nacional.
Otra condición que debe presentar el sistema es que debe existir un consenso básico entre sus miembros respecto a temas tales como el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, un desarrollo económico-social sostenible, a fin de alcanzar una prosperidad más generalizada, y la necesidad de limitar la existencia de armas de destrucción masiva.
Los teóricos de las relaciones internacionales, al inicio de los procesos de globalización y regionalización, creyeron ver la posibilidad de interferencia entre ambos fenómenos. Esta previsión no fue confirmada por los hechos ya que, si bien no existen muchos puntos de contacto tampoco hay oposición. Estos procesos de integación, ya sea que tengan preeminencia los aspectos políticos o los económicos, brindan de por si seguridad.
El Mercosur comenzó a ser delineado exactamente en el momento en que se trazaban los primeros pasos orientados a la constitución de un nuevo orden internacional. El 26 de marzo de 1991, en oportunidad de producirse la firma del Tratado de Asunción muchas eran las dudas respecto a la posibilidad de su concreción, pero el tiempo demostró la viabilidad del mismo.
Si efectuáramos una comparación respecto a lo acaecido en el caso europeo, observaríamos que el proceso de integración, se planteó, inicialmente, en el campo de la seguridad (a través de la OTAN) para posteriormente focalizarse en el campo económico, cobrando fuerza en ese sentido la Comunidad Económica Europea, cuna de lo que hoy esta constituyendo el bloque de la Unión Europea.
Al dirigir nuestra atención hacia lo sucedido en el ambito de América, observaremos que el proceso de integración se esta produciendo en forma diferente. En ese sentido, la integración propiamente dicha ha avanzado básicamente en el ámbito económico, a través del Mercosur. La consolidación de este proyecto permitirá, sin duda, incrementar las relaciones en el ámbito político, como paso previo e indispensable para avanzar luego en el campo de la seguridad.
Es dable destacar que el Tratado firmado en Asunción, no cuenta con ninguna disposición que se halle referida a la temática de la seguridad, ni existe -a la fecha- ningún proyecto que prevea el tratamiento de esa temática.
La estructura institucional del Mercosur no ha contemplado hasta el momento un ámbito orgánico definido para el tratamiento de los asuntos que estén relacionados con los aspectos señalados. Los puntos referidos a estos conceptos, sólo han sido tratados de manera bilateral.
Las Fuerzas Armadas argentinas se hallan en pleno proceso de una profunda reestructuración y reorganización en todos los ordenes de su quehacer profesional.
Su despliegue territorial obedecía fundamentalmente a la previsión sobre eventuales conflictos regionales, por similitud al resto de las Fuerzas Armadas vecinas.
Es indudable que el lanzamiento del Mercosur llevó a las FF.AA. a pensar en todo lo referido a la integración desde el punto de vista militar.
En este aspecto el nuevo escenario Regional, especialmente el conformado por los países que conforman el Mercosur, no es visualizado aún como de plena integración, sino como de cooperación. Dentro de este orden, el poder rnilitar de uno u otro Estado se descuenta, no debe ser empleado en perjuicio del otro.
Como ya he expresado, la extensión del proceso de integración, no alcanza solamente los aspectos meramente económicos, sino que también ingresa en el terreno político, social y cultural. Estos temas son convenientemente tratados por organismos especializados de diverso nivel. Es aqui, cuando la idea de la necesaria complementación entre integración y seguridad regional comienza a cobrar fuerza.
El acercamiento entre Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina se perfila como un esfuerzo amplio y sostenido. Analizando la evolución de este acercamiento, bien podría afirmarse que se incrementan las posibilidades de concretar los mecanismos de cooperación, que permitan avanzar en el campo militar. De esta manera nos hallaremos frente a la presencia de un fortalecimiento en todas aquellas manifestaciones políticas de seguridad y de confianza.
Estratégicamente hablando, los Estados de la región poseen una percepción diferente en cuanto a la identificación de riesgos comunes se refiere, dado que los problemas que afectan a la referida zona, son de carácter heterogéneo y, según los países, pueden interrelacionarse entre sí, provocando la aparición de situaciones potencialmente críticas, como por ejemplo el narcoterrorismo, el factor indígena, la pobreza, la inmigración ilegal, etc.
Entre los países miembros del Mercosur no existen ni deberán existir hipótesis de conflicto, ya que todas las acciones pendientes a mantener las capacidades militares, deberán orientarse hacia una cooperación multilateral que salvaguarde la autonomía de cada uno de los Estados y al mismo tiempo sume esfuerzos a la defensa común de la región.
El proceso de paz en el Mercosur, se alimenta -entre otras cosas- a través de la implementación de un desarrollo militar compensado que no genere asimetrías de tal naturaleza, que se constituyan por si mismas en amenazas potenciales, o en escenarios donde pueda materializarse la proliferación y/o vulnerabilidades estructurales en el plano de la Seguridad Regional.
Existe en el continente una aceptable tradición de paz y una escala de valores que en general es compartida, pero resulta necesario armanizar los intereses del conjunto con los de cada país, ya que sin esta convergencia la interrelación entre y dentro de los Estados puede sustrar los proyectos de integración.
La democratización en la que están comprometidas las Naciones, resulta un elemento de fundamental importancia, ya que otorga al Continente un marco homogéneo de principios y valores compartidos, que, junto al entramado de interacciones económicas que se están gestando, proporcionan la razonabilidad y previsibilidad necesarias a las relaciones interestatales, para alejar la posibilidad de utilización del recurso de la fuerza en la solución de los conflictos.
En ese mismo orden podemos expresar que la situación de paz responde, además, al desaliento de los liderazgos militares que puedan dar origen a las competencias regionales.
La Seguridad Hemisférica de carácter colectivo que podíamos materializar en el Tratado Interamericano de Asistencla Recíproca (TIAR), no tuvo resultados fácticos aceptables para nuestra Región.
Es por ello que resulta necesario ejecutar acciones que permitan tender las bases para afianzar la coopeación y la confianza. Para ello la seguridad cooperativa se constituirá en el más importante logro a alcanzar ya que permitirá armonizar la integración regional con la cooperación militar. Esta última podrá ser eficazmente desarrollada, a través del curnplimiento de los roles subsidiarios de los ejércitos.
Conviene señalar que lo colectivo es complementario de lo cooperativo, ya que este último resulta un ingrediente de mayor confiabilidad en la implementación de mecanismos de seguridad.
Entendemos que la esencia de lo colectivo en el pasado significaba la reacción común frente a la agresión y comportaba una participación proporcional pero cualitativamente semejante.
La esencia de lo cooperativo en cambio, es la prevención, la participación proporcional, pero con la posibilidad de la heterogeneidad en el aporte de los medios, pudiendo desarrollarse sin que sea imprescindible una estricta correspondencia geográfica.
El compromiso cooperafivo parte de la conveniencia por cada actor de los beneficios que cooperar produce en términos de seguridad. El compromiso cooperativo entonces, es superior en la obligación frente a los restantes actores. Los marcos de cooperación pueden ser múltiples y las asimetrías de potencial dentro de él se ven morigeradas.
En nuesto caso, un crecimiento cooperativo puede ser un elemento que coadyuve a integraciones de desarrollo en otros campos y genere la confianza que necesitamos.
De esta forma estaremos en condiciones de delinear medidas de cooperación regional que conformarían el primer paso hacia un entendimiento más amplio. En tal sentido sugerimos, entre otras, las siguientes acciones:
1) Materializar reuniones periódicas de consulta e intercambio de información entre los Estados Mayores de los distintos Ejércitos Americanos.
2) Aprovechar los roles secundarios o subsidiarios de los ejércitos.
3) Incentivar el intercambio de miembros de los ejércitos.
4) Promover la realización de ejercicios combinados, la complementación en la educación, las comunicaciones, la logística, el adiestramiento y otras actividades que pueden resultar comunes.
5) Intercambiar ideas para la materialización de un sistema cooperativo futuro que tenga a sus ejércitos como garantes de la defensa de la región y como protagonistas activos de un ámbito de paz y de seguridad.
Muchas de las acciones propuestas se encuentran hoy en ejecución y requieren solamente su sistematización para obtener resultados tendientes al objetivo final, que es el de concretar un ámbito de Seguridad Cooperativa tomando como base la Cooperación Militar, para facilitar la implementación de la Integración Regional deseada.
Somos conscientes que en el campo de la seguridad regional, la acción cooperativa resulta el más grande desafío que la época nos impone. Los militares continuamos convencidos que apoyados en el importante aporte de las actuales acciones de acercamiento entre las FF.AA. y nuesto esfuerzo futuro, seremos capaces de otorgar a este gran emprendimiento que es el Mercosur nuestra vocación de paz y seguridad para la región.



Actualizado: 05/08/96 9:43:56 AM
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