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Titulo: Plan para sacar la basura de las bases antárticas
Autor : Artusa, Marina
Fuente: Clarín - Argentina
Fecha : 7/10/97
Idioma: castellano
Clasificacion Tematica 1: Otros
Clasificacion Tematica 2: Otros
Clasificacion Tematica 3: Otros
CÓMO ES EL PLAN PARA SACAR LA BASURA DE LAS BASES ANTÁRTICAS
El Instituto Antártico Argentino y la Fuerza Aérea fijaron un plan de 15 años para limpiar los seis destacamentos argentinos · Todos los años traen a Buenos Aires centenares de toneladas de desechos
En la cocina de su casa, Adriana Romero de Figueroa tiene cuatro tachos de basura. Uno para papeles y restos de comida, otro para plásticos, uno para pilas y otro más para latas y vidrios. Adriana Romero no clasifica la basura por fanatismo ecológico. Vive en la Antártida, en la base Esperanza -una de las seis bases argentinas-, donde éste es el único modo de convivir con los residuos hasta que son traídos a la Capital Federal.
Por año, unas 300 toneladas de basura llegan al puerto de la ciudad de Buenos Aires. Vienen a bordo del rompehielos Almirante Irízar, que cada verano se da una vuelta por la gran reserva del mundo.
Desde su oficina porteña, el jefe del Programa Ecología Terrestre y Medio Ambiente del Instituto Antártico Argentino, José María Acero, explicó que "traemos no sólo los desechos que se generan ahora sino también la basura histórica, que es la que se acumuló durante años y está enterrada". Según Acero, la basura añeja que esconde la nieve "es la que se generó hasta los años 80, época en la que la conciencia ecológica no era tan fuerte".
En la Antártida, la basura se clasifica. En algunos casos se compacta, en otros se incinera o se la traslada al continente. La clasificación de residuos que se les enseña a los pobladores incluye cuatro grupos:
*biodegradables, que son los restos de comida o papeles.
*no biodegradables, como plásticos o nailon.
*peligrosos, que son las pilas, baterías, grasas y aceites.
*inertes, como latas y vidrios.
La basura transportada se entrega en el puerto de Buenos Aires "y entra en el circuito de residuos de la ciudad", dijo el comandante del Area y Fuerza Naval Antártica, Francisco Cachaza.
Sobre los 1.400 kilómetros cuadrados de continente nevado hay alrededor de 50 bases que pertenecen a más de 20 países, de las cuales 6 son argentinas. Las bases nacionales son: Belgrano, Orcadas, San Martín, Esperanza, Juvany y Marambio. "En estos momentos hay alrededor de 200 personas viviendo", comentó Acero.
Adriana Romero y su esposo Víctor Hugo Figueroa integran la población antártica desde hace siete meses. "Ahora ya estamos acostumbrados a tener que pensar dónde tirar cada cosa -dijo Víctor Figueroa, jefe de la base Esperanza, en una charla telefónica con Clarín.
Para convertirse en el Manliba de la Antártida, el Instituto Antártico Argentino se puso de acuerdo con la Fuerza Aérea y establecieron un plan a 15 años para "limpiar" las bases argentinas.
"Fijamos ese plazo porque el clima nos permite trabajar sólo durante dos o tres meses al año, en verano", aclaró Acero. Ayer, a las cinco de la tarde, en la base Marambio había una temperatura de 8 grados bajo cero. En esta época del año, la luz solar dura desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde, contaron por teléfono los habitantes antárticos.
Una parte de la basura de la Antártida es traída hasta Buenos Aires en aviones Hercules, pero la mayor parte llega al puerto porteño en el Almirante Irízar. Todos los eneros, el Irízar navega hasta la Antártida para llevar provisiones a las bases nacionales y para realizar expediciones científicas y tecnológicas. Recién a mediados de marzo, el rompehielos asoma la proa en el puerto de Buenos Aires.
"Llevamos tambores de 200 litros con combustible, que son utilizados después para traer residuos, clasificados en bolsas de distintos colores", explicó Cachaza.
En su última expedición, el Irízar trajo 380 tambores de 200 litros, 100 tubos de gas y 250 toneladas de basura.
"Marambio es una de las bases más sucias -comentó Acero-. Porque no hay que olvidar que se trata de un aeropuerto". Aclaró que casi 4.000 tambores repletos de residuos que estaban en la pista de aterrizaje ya fueron removidos y "quedan unos 6.000 más para evacuar".
Mientras el proyecto de limpiar la Antártida avanza, Adriana Romero confiesa vía telefónica que cada vez que se lleva un caramelo a la boca tiene que pensar dónde tirar el papel. Dependerá si es metálico o de celofán.
Marina Artusa
EL CUIDADO DE LA GRAN RESERVA
"El tratamiento de la basura antártica está dentro de los cuidados ambientales que fija el Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, conocido como Protocolo de Madrid", dijo José María Acero, jefe del Programa Ecología Terrestre y Medio Ambiente del Instituto Antártico Argentino.
El Protocolo de Madrid, firmado en 1991, declaró a la Antártida reserva natural dedicada a la ciencia y a la paz. La Argentina lo ratificó en 1993, pero para que entre en vigencia falta que Estados Unidos, Japón y Rusia hagan lo mismo.
Acero explicó que al tratamiento de los residuos debe agregarse la evaluación del impacto ambiental de las actividades que pretendan realizarse, la prevención de la contaminación marina y la protección de toda la flora y la fauna.
Actualizado: 8/13/96 7:50:08 PM
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